Saltando de compás en compás,, derribando murallas imaginarias de desilusión, así eras cuando te conocí, los años no te han cambiado, han sido los lamentos lejanos de una insolidaria civilización, hoy te encuentro sumido en un pesado sopor.
Vuelve a la vida, echa de menos esos días de recuerdos, haz por levantarte por parecerte a ese Hidalgo campeón de damas desvalidas y huérfanos atormentados que representabas tan a la perfección. Adiós sonrisas falsas