Friday, May 16, 2008

¿Hace ya diez años?


Ayer lei que Sinatra murió hace diez años, eso merecía un vaso repleto de Jack Daniels, hace más de cinco años que el médico me ha prohibido beber, pero hoy haré una excepción. 

Me tumbo en el suelo y mirando a un techo impoluto, escucho en silencio y mientras la música rodea todo mi salón, recuerdo, que hace diez años estaba contigo en un ascensor, y alguien dijo en voz queda "Ha muerto Sinatra", y yo exclamé "Vaya si en este ascensor estuviera mi padre", todos me miraron extrañados y sobre todo tú.

Luego ya en casa te conté que casi 35 años antes, el día que murió Kennedy, mi padre conoció a mi madre en un ascensor. Los dos bajaban, mi madre celebraba su cumpleaños e iba con una amiga a la fiesta que habia organizado. la primera frase que mi padre le dijo a mi madre fue "¿Sabes que han matado a Kennedy?" y hace cuarenta y cinco años y si mi padre esta una noche lejos de mi madre, no es capaz de dormir.

Te llamo y sin decir nada pongo "you are under my skin", al otro lado de la línea escucho tu respiración agitada, sabes que soy yo, y sabes que te llamo porque la noche que murió Sinatra, te pedí que te casaras conmigo, mientras en la radio sonaba como homenaje esa canción.

Al terminar la canción colgué, sin darte tiempo a decir nada, a los diez minutos un sms con un escueto "gracias" apareció en mi móvil. Acabé el Jack, dejé el vaso en el fregadero, y me fui a la cama pensando que razón tenía Frank cuando mientras decías "sí, quiero" el respondía "...this affair never will go so well....", alt : http://www.youtube.com/v/W1WnGdRDxUc&hl=en
Posted by Kenzo Tomochu at 00:07:03 | Permanent Link | Comments (0) |

Tuesday, May 13, 2008

El desafio de los platos giradores

El desafío es fácil...cuantos platos puedes mantener girando, sin que se caiga ninguno, incrementando cada vez el número de platos...

El problema es que no puedes descuidar ningún plato...siempre tienes que darle un ligero movimiento para que continue girando encima del palo...y normalmente los platos que se comienzar a parar suelen estar bastante separados entre sí...y claro cuantos más platos...la cadencia del juego se complica...

Y de repente empiezas a gestionar varias agendas...y quedas a comer con el plato azul, tomar el té en el Intercontinental con el rojo, merendar en Embassy con el negro y cena en Chueca con el blanco y su prima...luego a la cama con el platillo verde...mientras mandas sms al plato amarillo...y piensas que mañana tienes que darle otro giro al naranja que está a punto de caer....que dura es la vida
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Saturday, May 10, 2008

Puedo hacer una pregunta..¿Cree Vd. en el amor que dura eternamente?...


Esa no es una pregunta interesante,te respondí, es la pregunta de una mujer, que convertida en niña todavía cree en los cuentos de hadas.

Y me lo preguntaste mientras bailabamos por última vez "Dream a little dream of me", y mientras flotabamos en el salón de Sofiegade, ambos nos dabamos cuenta que el tiempo, nuestro tiempo había pasado,  tu mejilla se apoyaba en mi mejilla y nuestros corazones latían al ritmo de la música, por última vez...

Han pasado más de siete años, o este equivocado y acabamos de bailar hace no más de diez minutos, todavía siento el calor en mi mejilla, y quizás ahora sí que piense que el amor dura eternamente.

Sí me vieras ahora, atrapando el aire, bailando en el salón, los ojos cerrados y la misma canción, seguro que sonreías. 

Posted by Kenzo Tomochu at 22:19:07 | Permanent Link | Comments (1) |

Monday, May 05, 2008

Enganchado


¡Caracola al mar!, grita el muchacho temeroso mientras la lanza por encima de su cabeza y hacia el agua...los otros le miran asombrados por el grito, que ha resonado en toda la playa, que ahora se encuentra desierta salvo por ellos tres.

Antes se han sentado en el malecón y han compartido un paquete de cigarrillos y una cerveza de litro, Martín habló poco, lleva así desde que volvió de la ciudad, desde que su padre se marchó y les abandonó. A los diecisiete se ha visto obligado a madurar de golpe y eso le ha vuelto más taciturno y meditabundo , por eso los otros le dejan tranquilo y no insisten en preguntarle como se siente.

¡Caracola al mar! y una nueva caracola se hunde en el oceano, mete las manos en los bolsillos y se aleja por la orilla, sin despedirse. Los dos amigos le ven alejarse, un barco sale del puerto y deja un rastro aceitoso en el mar.

El pelo desmadejado y sin comer en varios días, Martín deambula por el pueblo sin querer volver a casa, no soporta el llanto amargo de su madre, no aguanta a su hermano pequeño preguntando por su padre a todas horas, el olor de la casa desde que él se marchó, odiaba a su padre, pero odiaba más a ella. Ella que ahora estaba con su padre, que apenas era tres años mayor que él, que el verano pasado le había besado una tarde de cine. Cuantas noches con Rosana paseando por el malecón, cogidos de la mano, escuchando el mar, oyendo el rumor en cada caracola.

Posted by Kenzo Tomochu at 23:26:14 | Permanent Link | Comments (0) |

Monday, April 28, 2008

Saturno mon amour


¿Listo para perder la mañana? preguntó ella, mientras Thelonius Monk sonaba en el CD del coche. Mientras se agacha para meter la caratula en la guantera, deja ver, a proposito piensa él, un tatuaje en su muslo. Avanzan por una carretera infinita, y él recuerda la última vez que la acarició, entonces ella no tenía ningún tatuaje, y él todavía estaba casado. 

Pasaron de largo la primera salida y ella se dió cuenta y se lo hizo saber con un pequeño grito, pero él no tenía pensado parar, al menos hasta que se acabara la gasolina y a ella no parecía importarle. Durante un rato ambos estuvieron callados, mientras los árboles bordeaban la carretera provincial, ella cerró los ojos y dormitó.

El recordó cuando eran felices, eran la pareja ideal, sin embargo siempre escondidos, siempre amantes y siempre furtivos. Pero él como Saturno estaba prisionero de un anillo, ahora ya hacía más de un año que se había divorciado y había vuelto a por ella.

La volvió a mirar y lamentó el tiempo que había perdido, ella dormía tranquila, mientras el coche se perdía en la carretera y él apuraba un cigarrillo con la ventana abierta.
Posted by Kenzo Tomochu at 21:41:19 | Permanent Link | Comments (0) |

Saturday, April 26, 2008

Camiseta verde manzana


Un día de estos me voy a emborrachar - respondió Tomás a mis preguntas sobre como le iba la vida.

A Tomás le gustaba echarle la culpa de todo a la mala suerte, sí sonaba una mala canción en la radio, si se acababa el agua caliente antes de ducharse, si no encontraba su camiseta verde manzana, esa que le hacía según sus propias palabras irresistible a las mujeres.

Tomás se había quedado anclado en los diecinueve años, cuando el resto de sus amigos seguimos creciendo, terminamos la universidad, nos independizamos, empezamos a trabajar, nos casamos, nos divorciamos, tuvimos por el camino esperanzas, frustraciones, incluso alguno comentó que era feliz. Tomás no, él seguía levantándose al mediodía, leyendo el jueves y pasando las horas muertas en el banco del Retiro donde conocí a Esmeralda, hace ya veinte años . Todas las tarde, sea invierno o verano baja al parque con una vieja camiseta verde manzana llena de remiendos y agujeros, esperando que ella vuelva a pasar y le reconozca. 

Mientras tanto, sus amigos reíamos a sus espaldas, sabiendo que nunca esa chica inglesa, que apareció un veran por Madrid, volvería a sentarse en un banco al lado de un hombre que dos días después de conocerla había tenido tenido, como decían los médicos una lesión cerebral muy severa, y lo había dejado para siempre estancado en los diecinueve y atado a una silla de ruedas y a una vieja camiseta verde manzana.
Posted by Kenzo Tomochu at 09:16:13 | Permanent Link | Comments (0) |

Tuesday, April 22, 2008

Que dificil...


Que dificil es empezar a escribir esto que te quiero contar. Pero es infinitamente más fácil que decirtelo cara a cara, porque entonces no podría terminar, o a lo mejor tú no me dejabas.

Es tan dificil que abandono mis dedos sobre las teclas esperando que ellos mismos sean capaces de encontrar el camino correcto que enlace las palabras que te quiero decir...

"ty quhero desfe sienbre"
Posted by Kenzo Tomochu at 08:40:23 | Permanent Link | Comments (0) |

Tuesday, April 08, 2008

El Sr. Loe


El Sr. Loe terminó de escribir, en papel verjurado y con fina caligrafía inglesa,...el último poema de Benedetti...se llamaba intimidad,


Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto
no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos
pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno
juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle
una ráfaga
un vestigio
un abrirse y cerrarse
el paraíso...
ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío
quiero que me relates
el duelo que te callas
por mi parte te ofrezco
mi última confianza
estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser una llama.

Cuando terminó de escribirlo miró el papel y lo rompió en pedazos, escogió uno sin saber porqué y lo abrió, ...sobre éste escribió la siguiente frase "Lo importante no es la cena...es la compañía" y lo metió en un sobre y lo envío esperando que el destinatario supiera descrifar sólamente con unas líneas de que poema se trataba y cuál era el sentido final del mismo, pero también le asustaba que se quedara con las pocas líneas y no intentara profundizar más.

Por si acaso escribió un nuevo papel, lo introdujo en el bolsillo, cogió la botella de vino y se dispuso a salir. El Sr. Loe sonrió mientras cerraba la puerta de su casa.
Posted by Kenzo Tomochu at 23:17:10 | Permanent Link | Comments (0) |

Tuesday, March 18, 2008

Ayer te prometí un cuento más...


Hay veces que no es fácil escribir, no porque las historias no fluyan en tu cabeza, sino porque no siempres tienes las ganas de contarlas o la fuerza de escribirlas. Pero no me queda más remedio que ofrecerte algo, porque ayer me prometí contarte un cuento más...

Y ahora que volveré a verte en menos de tres horas, y vamos a ir a un sitio que me encanta, Dragor, y posiblemente si nos sentamos en el cesped te contaré porque te he llevado hasta allí, porque en mitad de verano, y en una noche de estrellas,  pero dejaré escritas estas líneas por si acaso no encuentro el momento o me siento incapaz de contartelo.

Hace muchos años, los días de domingo iba con mis padres a Dragor, a pasear por la playa, desde la punta del faro, hasta la colina. Después siempre acababamos comiendo en un pequeño restaurante al lado del puerto, y toda la familia compartía lo acontecido durante la semana. Toda la semana la pasabamos esperando el domingo, recuerdo que en ese restaurante tomé mi primera copa de vino, bajo la mirada de mis padres. Mi hermana nos contó que se casaba y mi padre celebró su jubilación una tarde de domingo.

 Pero un día, dejamos de ir, no sé porqué, quizás porque me hice mayor, o porque nos fuimos distanciando, no recuerdo si fue al cumplir los quince o los dieciséis, pero un domingo sin tener que decirnos nada, nadie hizo ningún ademán, y desde ese día nunca volvimos juntos a Dragor.

En mis recuerdos de aquella época,  Dragor siempre aparece bañado por el sol. Y pasaron más de diez años hasta que volví a Dragor, y fue una noche de agosto, limpia y con luna como hoy, y ella, nunca te he hablado de ella, se sentó a mi lado, durante un concierto de verano. Al terminar la segunda parte, nos miramos, y después de esa mirada y durante el resto de ese verano, no nos volvimos a separar, y volvimos cada tarde a pasear a la playa de Dragor.

La última noche de verano, en lo alto de la colina, me prometí que a la que fuera mi mujer, le pediría que se casara conmigo, en lo alto de esta colina, en una noche de verano con la luna en lo más alto, mientras a lo lejos el viento hacía tintinear los mástiles de los barcos.

Espero que entiendas, porqué en esta noche de verano me he empeñado en llevarte a Dragor.


 
Posted by Kenzo Tomochu at 00:00:15 | Permanent Link | Comments (0) |

Friday, March 14, 2008

Entretenimiento


El niño apiló las piedras en un montón, no era un gran montón de piedras pero él se sentía contento de que ese montón de piedras era solo de él, estaba en la playa el sol le quemaba la cara y las olas rompían justo a sus pies.

A los siete años no se debe esperar más de la vida, pensó el niño hecho hombre, mientras recordaba ese momento.Encendió otro cigarrillo, mientrás la megafonía del aeropuerto anunciaba el retraso de su avión.
Posted by Kenzo Tomochu at 07:42:33 | Permanent Link | Comments (0) |