Una noche perfecta
Se terminó el martini con parsimonía, y sonrío. Yo estaba enfrente y lo ví, era una sonrisa franca, invitante. Le levantó y salió por la puerta, no sin volver a dirigirme otra mirada. Alta, pelirroja y con un precioso abrigo, y unas piernas interminables. Me despedí apresuradamente de mi amigo, le deje con la botella de vino que estabamos disfrutando y con la historia de su enesíma discursión con su novia, me miro resignado y dijo "anda, vete".
Ella estaba fuera, esperando, sabiendo que no iba a tardar más de unos segundos en seguirla. De su bolso sacó un cigarrillo y esperó que me acercara para encenderlo. Obviamente me acerqué, pero nunca he tenido mechero, ni cerillas, ni siquiera una hoguera de bolsillo. Para mi era imposible encender su cigarrillo, a pesar de lo caliente que iba.
Vista de cerca era más elegante y guapa que lo que imaginaba, todavía no nos habiamos dirigido la palabra, pero ella me beso, con pasión, con ganas, con dulzura. Sin decir nada, me abrazó y llamó un taxi y me empujó dentro.
Se terminó el martini con parsimonía, y sonrío. Yo estaba enfrente y lo ví, era una sonrisa franca, invitante. Le levantó y salió por la puerta, no sin volver a dirigirme otra mirada. Alta, pelirroja y con un precioso abrigo, y unas piernas interminables. Miré a mi amigo y le dije "¿Sabes lo que sería para mi una noche perfecta?" él se encogió de hombros, "No" " Salir corriendo detrás de la pelirroja del martini, y que ella me esté esperando fuera, deseosa de mi". Roberto me miró burlón "Era una puta, se la veía a la legua".
Dentro del taxi, la pregunté sin rodeos, "¿Eres una puta?", ella me sonrió y noté que hasta el taxista sonría por el espejo. "Y sí lo fuera ¿cambiaría algo?"
Miré a Roberto, y le respondí lo mismo "Y sí lo fuera ¿cambiaría algo?". Roberto, paladeó de la copa de merlot, y me comenzó a contar la última vez que estuvo con una puta. Sin embargo mientras Roberto hablaba, yo seguía mi viaje en el taxi abrazado y besando a la mujer pelirroja, tardamos poco en llegar a su casa, y subimos los escalones de dos en dos, quitándonos la ropa por el camino. Roberto terminó su conversación y espero mi contestación. "Tío, ¿donde estás? mi respuesta le dejó sorprendido "Disfrutando de una noche perfecta".
Posted by
Kenzo Tomochu
at
22:31:53
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