Wednesday, November 28, 2007

Los buenos comienzos


Soy un inconstante pertinaz, nunca termino lo que empiezo, ni siquiera se si terminaré este relato.

Mi vida es un compendio de buenos comienzos nunca concluidos, me casé y tuve un hijo que nunca llegué a conocer, tuve una amante y nunca me fui a vivir con ella, una vez corrí el maratón y me retiré en el kilómetro 5. No sé como termina "Casablanca" ni "Lo que el viento se llevo", incluso esta mañana me propuse terminar el informe que mi jefe me pidió hace un mes, y aqui estoy escribiendo este relato.
 
Ahora debería continuar, explicándote mi vida, pero acabo de recordar que tengo una llamada pendiente. Mañana vence mi contrato de alquiler, y hace más de quince días que quedé en hablar con el casero...antes de llamar voy a conectarme a internet para leer el ultimo post de David.

Posted by Kenzo Tomochu at 21:47:23 | Permanent Link | Comments (0) |

Tuesday, November 27, 2007

Por favor no disparen sobre el pianista...


Mira, si me vas a volver a enviar un email como el que me has enviado, mejor olvidalo. Crees que le puedes enviar a mi, ese que todavia está loco por ti, este mensaje "Me caso, espero que estés bien, yo en una nube..." y así unas treinta líneas más...estás más loca y eres más insensible de lo que creía recordar.

Lo he leido dos veces e incluso se lo he dejado leer a mi secretaria, al portero de mi casa y a un señor con bufanda amarila que pasaba por la calle, todos lo han catalogado de crueldad extrema conmigo, una crueldad sin sentido y parece que dedicada a castigar las infidelidades y malos ratos que jalonaron nuestra relación.

Pareces rencorosa, y que sepas que he llorado desde que recibí el email hasta ahora mismo. Yo que confiaba que volvieras conmigo otra vez, que me llamaras a tu lado y que volvieramos a tener esa mágica relación de antaño.

Ahora estoy escribiéndote este mail de contestación y mientras sorbo mis lágrimas y recuerdo tu sonrisa, mi mujer me pregunta que me pasa, "Nada problemas en la oficina", le contesto. Creo que ahora sí que no tiene sentido que le hable de ti, ya que te vas a casar. Pero que sepas que si no te hubieras casado, seguro que le hubiera contado a mi mujer lo nuestro, o por lo menos seguro que lo hubiera pensado con detenimiento. Confío en que no esperes regalo de mi parte.

(Gracias a Marlene Iben por inspirar esta absurda historia, enhorabuena por su futura boda, y todos mis insensibles recuerdos para su ex.)

Posted by Kenzo Tomochu at 00:19:12 | Permanent Link | Comments (0) |

Saturday, November 24, 2007

Una noche perfecta


Se terminó el martini con parsimonía, y sonrío. Yo estaba enfrente y lo ví, era una sonrisa franca, invitante. Le levantó y salió por la puerta, no sin volver a dirigirme otra mirada. Alta, pelirroja y con un precioso abrigo, y unas piernas interminables. Me despedí apresuradamente de mi amigo, le deje con la botella de vino que estabamos disfrutando y con la historia de su enesíma discursión con su novia, me miro resignado y dijo "anda, vete".

Ella estaba fuera, esperando, sabiendo que no iba a tardar más de unos segundos en seguirla. De su bolso sacó un cigarrillo y esperó que me acercara para encenderlo. Obviamente me acerqué, pero nunca he tenido mechero, ni cerillas, ni siquiera una hoguera de bolsillo. Para mi era imposible encender su cigarrillo, a pesar de lo caliente que iba.

Vista de cerca era más elegante y guapa que lo que imaginaba, todavía no nos habiamos dirigido la palabra, pero ella me beso, con pasión, con ganas, con dulzura. Sin decir nada, me abrazó y llamó un taxi y me empujó dentro.

Se terminó el martini con parsimonía, y sonrío. Yo estaba enfrente y lo ví, era una sonrisa franca, invitante. Le levantó y salió por la puerta, no sin volver a dirigirme otra mirada. Alta, pelirroja y con un precioso abrigo, y unas piernas interminables. Miré a mi amigo y le dije "¿Sabes lo que sería para mi una noche perfecta?" él se encogió de hombros, "No" " Salir corriendo detrás de la pelirroja del martini, y que ella me esté esperando fuera, deseosa de mi". Roberto me miró burlón "Era una puta, se la veía a la legua".

Dentro del taxi, la pregunté sin rodeos, "¿Eres una puta?", ella me sonrió y noté que hasta el taxista sonría por el espejo. "Y sí lo fuera ¿cambiaría algo?"

Miré a Roberto, y le respondí lo mismo "Y sí lo fuera ¿cambiaría algo?". Roberto, paladeó de la copa de merlot, y me comenzó a contar la última vez que estuvo con una puta. Sin embargo mientras Roberto hablaba, yo seguía mi viaje en el taxi abrazado y besando a la mujer pelirroja, tardamos poco en llegar a su casa, y subimos los escalones de dos en dos, quitándonos la ropa por el camino. Roberto terminó su conversación y espero mi contestación. "Tío, ¿donde estás? mi respuesta le dejó sorprendido "Disfrutando de una noche perfecta".
Posted by Kenzo Tomochu at 22:31:53 | Permanent Link | Comments (2) |

La chica que pegaba las palabras


Ana era una chica que pegaba las palabras al escribir los mensajes desde su ordenador, y esta curiosa característica pensaba ella se debía a que un odio irracional a los espacios la invadía. El último mensaje que escribió decía tal como sigue "meencantairacenarotranochetellamareyoosinotu". Cada vez sus conversaciones eran más cripticas que sus amigos y familiares preferian llamarla por teléfono a mantener un diálogo a través del chat del hotmail.

Un día leyó en un viejo manual de psicología que existía una enfermedad llamada Agorafobia, que era un miedo cerval a los espacios abiertos. Respiró hondo y contenta al fin de descubrir que podría alguna variante de nuevo cuño de la Agorafobia, algo asi como la e-Agorafobia. Cerró rápidamente una cita con el psiquiatra argentino que había conocido en una fiesta, y estuvo siendo tratada por él durante dos años. El insigne doctor que atendía al nombre de Hugo Volfini comenzó con una terapía retro-aspirativa, que consistía en volver a las tareas que Ana había dejado olvidadas en preescolar.
 
Empezó escribiendo palitos, y luegos las vocales sin salirse de los cuadritos, para seguir con los cuadernos Rubio. El doctor le prohibió usar el ordenador. Después de dos meses era capaz de escribir a mano perfectamente y con sus espacios correspondientes "Mi mamá me mima" y "Mi papá fuma en pipa". Al final del segundo año, una tarde de verano, asombrada por su propio progreso, al ser capaz de copiar con letra caligráfica perfecta los dos volumenes del Quijote con los respectivos 378.340 espacios, se atrevió a pedirle al doctor Volpini que le permitiera volver a usar el ordenador. El doctor, serio se levantó mientras se dirigía hacia la biblioteca comenzó a hablar con su acento porteño "Querida, sabia que este día llegaría algún día, ahora estás casi curada, solo tenes que aplicar al pie de la letra lo manifestado en el libro que te voy a entregar, abrilo al llegar a casa por la página 24".

Ana cogió el autobús con la felicidad de quien se encuentra casi en el proceso final de curación después de tan largo período. Se preparó una taza de cacao caliente y sentada en su sofá se dispuso a leer el libro que le había entregado el insigne doctor, que se títulaba "Manual de instrucciones del IBM laptop T-42", enseguida encontró la página 24 que estaba dispuesta a leer con avidez, cuyo título comenzaba por "Uso de la tecla Space".

(Gracias a Ana, por haber inspirado esta absurda historia, una noche de conversación por hotmail. Besos guapa)
Posted by Kenzo Tomochu at 04:34:18 | Permanent Link | Comments (0) |

Friday, November 23, 2007

Una noche en vela


El hombre llega a casa tarde y borracho, ha salido a cenar y tomar unas copas con amigos, y como siempre que el hombre llega a casa sólo después de una noche como esta, una especie de nostalgia sexual se apodera de él.

El hombre escribe desde su teléfono móvil "Esta noche me apetecía verte, te eché de menos. Mil besos" y se tumba en la cama acompañado por todas las copas que ha tomado.

A los tres minutos y veinte segundos un pit pit le avisa que ha llegado un mensaje "Te reiras pero yo también pense en ti hoy, y te hubiera cubierto de besos", el hombre sonríe por el contenido y decide ir un poco más lejos "Realmente además de verte me apetecía hacerte el amor salvajemente, que pena", nota una erección al confirmar el envío del mensaje, e incorporado espera la contestación.

Pasan no más de dos minutos y su teléfono vibra contento por un nuevo mensaje "Casi he olvidado como es hacer el amor contigo, tanto tanto tiempo..uhmm, llamame mañana" El hombre mira con gesto extrañado, no hace más de una semana que han estado juntos, vuelve a mirar el mensaje y por primera vez mira el remitente, y un sudor frío le recorre la espina dorsal, ha estado mandando mensajes a su ex-mujer. Él y su maldita manía de que todas las mujeres de su vida se llamen María.

Ahora el hombre se sienta en la cama, con la borrachera curada de repente, y por espanto,  pensando como va a salir del lío en el que le ha metido su agenda de teléfonos.
Posted by Kenzo Tomochu at 10:56:17 | Permanent Link | Comments (0) |

Thursday, November 22, 2007

Sopa de champiñon y una amiga


La sopa estaba en el plato, humeaba y olía a gloria bendita, y yo con el frío de noviembre  y sin atreverme ni siquiera a probarla, antes de que ella terminara de hablar. 

Me estaba contando lo atractivo que era su novio y lo bien que la trataba, y yo sólo era capaz de pensar que la sopa estaría mucho mejor si le hubiera puesto unos picatostes.

Hubo un tiempo que la hubiera mirado a los ojos murmurando "cosita linda", ahora sólo espero que termine su perolata con la cuchara en la mano.
Posted by Kenzo Tomochu at 15:29:50 | Permanent Link | Comments (2) |

El hombre despistado


El hombre despistado regresa a casa, la encuentra diferente pero no sabe de que manera.

Besa a su mujer en los labios, y le sorprende encontrar en ella una pasión que creía dormida o incluso extinguida. Abre la alacena y se asombra de tener todavía un cuarto de botella de un whisky caro que no recuerda haber comprado, se sirve dos dedos y se sienta en el sillón con un periódico en la mano. Después de leer la sección de economía, levanta la vista del periódico y se sorprende de encontrar a su mujer en la misma posición que la dejo diez minutos antes, después del beso y antes de los dos dedos de whisky. A su lado, sentado en el sofá, un hombre contrariado contempla la escena sin saber como reaccionar.

El hombre despistado, recuerda de repente que hace dos años que se divorció de su mujer, y que ella se ha casado hace tres meses. Saborea lentamente el whisky y vuelve sus ojos sobre el artículo que dejó a medias un minuto antes.
Posted by Kenzo Tomochu at 10:15:50 | Permanent Link | Comments (0) |

Wednesday, November 21, 2007

La mujer fotovoltaica

La mujer que recoge toda la energia del sol y la irradía al exterior, la conoce Tomás como la mujer fotovoltaica, la pena para Tomás es que cada vez que la intenta tocar sufre un calambrazo.
Posted by Kenzo Tomochu at 12:08:38 | Permanent Link | Comments (0) |

Me gusta que sepas bailar...

Me gusta que sepas bailar, que te muevas por la pista con esa elegancia innata, me gusta que pidas otra Hendrick´s con pepino, aunque sabes que odio el pepino.

Me gusta acostarme contigo y despertame con resaca a tu lado y que me beses por todo el cuerpo, que te duermas otro rato a mi lado mientras el sol calienta afuera.

Me gusta que no te calles, que protestes, que te irrites y que saques esa vena de mal genio. Y sobre todo lo que me gusta es que me eches a la calle, otra vez, porque no soportas el olor de mi habano.

Posted by Kenzo Tomochu at 10:35:22 | Permanent Link | Comments (0) |