Las razones para amar
Ayer Jorge celebró su cumpleaños gateando, y empezando a atreverse a dar sus primeros pasos. Supongo que Iben, estaría en esta tarde de sabado, abrazado a Claus, viendo una pelicula y hablando de un amor compartido y eterno.
Dee McGuinness me avisó que es necesario pasar por todas estaciones y todos los día de un año solo, para ser capaz de hibernar los recuerdos que viviste, que tuviste al lado de la persona amada. La metafora de Jorge comenzado a dar sus primeros pasos, en cierta medida se parece a mi, gateando y dando mis primeros pasos, yo solito.
Me espera el último mes, para terminar el ”proceso McGuinness”, este mes todavía tiene sus propios recuerdos, tiene las últimas coletadas de mi vida a su lado.
Ahora estoy sentado en una mañana de domingo desgranando estos recuerdos, recordando en mi cabeza las luces navideñas de la avenida Stroget, el mercadillo de Nyhavn, tomar glogg y encender la vela navideña el primer día de diciembre y esperar que se consuma el día de nochevieja.
Compartir todo esto todavía en mi cabeza me hace recordar que me espera un mes de diciembre agridulce. Espero que este año, mi coche no se convierta en amasijo de hierros por un atentado terrorista una mañana de diciembre. Este año, no me queda otro ejemplar del libro de Amar para regalar.
Voy a disfrutar sin nostalgias de todos estos recuerdos, antes de meterlos en mi cajita de los recuerdos y cerrarla.
Y a ti que me lees, o que no me lees te diré , no diré las razones que tienes para amarme, pues no tienes ninguna. La razón de amar es el propio amor. Y el amor es un arte que exige creatividad y esfuerzo. No se puede reducir a una sensación agradable cuya experiencia está en manos del azar.