Saturno mon amour
Pasaron de largo la primera salida y ella se dió cuenta y se lo hizo saber con un pequeño grito, pero él no tenía pensado parar, al menos hasta que se acabara la gasolina y a ella no parecía importarle. Durante un rato ambos estuvieron callados, mientras los árboles bordeaban la carretera provincial, ella cerró los ojos y dormitó.
El recordó cuando eran felices, eran la pareja ideal, sin embargo siempre escondidos, siempre amantes y siempre furtivos. Pero él como Saturno estaba prisionero de un anillo, ahora ya hacía más de un año que se había divorciado y había vuelto a por ella.
La volvió a mirar y lamentó el tiempo que había perdido, ella dormía tranquila, mientras el coche se perdía en la carretera y él apuraba un cigarrillo con la ventana abierta.