¿Qué te gusta besar o que te besen?
Me preguntas divertida mientras tus labios se aproximan a los mios, a una distancia menor que un centímetro, pero no tomas la iniciativa, te quedas esperando y a esa distancia tu cara se distorsiona, no sé realmente como colocar la mía para que no nos molesten las gafas.
“Responde, tonto” dices y te ries mientras cualquiera que nos vea en esta postura de equilibrio inestable con nuestras caras casi pegada y electrizantes de la pasión pensará que nos hemos vuelto locos.
“¡Qué me beses, qué me beses!” exclamo con mi último aliento, no he ni terminado la frase y ya me estas besando, y mientras nuestros cuerpos se anudan, como un tronco de árbol recio. Noto la frescura de tu beso, y como me confundo contigo en un solo latido, cuerpo y pasión, mientras a nuestro lado la gente aplaude excitados. Nadie se besa con tanto pasión mientras espera en la cola de la pescadería, tanto amor que hasta un besugo y dos merluzas han llorado de emoción,