Te quiero
Ya están dichas las dos palabras que me condenan a la verdad, y tú miras entre extrañada y sorprendida, sin saber que postura adoptar. ¿Cómo puede ser, qué estás pensado? me preguntas sin querer entender o asustada de creer entenderlo. Y yo me encojo de hombros, diciendo, estas cosas pasan.
Sí, estas cosas pasan pero no a nosotros, respondes. Mira querida, estoy enamorado de tí desde hace más tiempo del que puedo recordar, eres tú la que ha obligado a guardar estos sentimientos en mi interior, pero ya no soporto pasar a tu lado, no aguanto estar contigo y no poder decirtelo.
Me miras y te asombras que esté hablando solo, me haces un gesto para que te vea, y me acerco a tu mesa. Cómo un buen jugador de ajedrez, he practicado muchos movimentos alternativos, defensas y enroques, siempre fijándome en ti, mi reina. Y ahora me siento a tu lado, tan cerca que mi pierna roza la tuya levemente, notando la suavidad de tu piel recien descubierta al verano. Inspiro fuerte y me dispongo a comenzar…