Verano
Y en el otro lado del mar, cerca de la playa, un muchacho parecido a ti se sorprende al encontrar entre los restos de las algas muertas de la última marea, una piedra con la forma perfecta de un corazón.
La brisa de la noche se cuela por la ventana, y el dulzón aroma de la flores atrae a un mosquito que sacia su sed de sangre sobre el pecho desnudo de la púber ninfa.
Los coches avanzan lentos, a golpe de claxon, por la arteria obstruida de un tráfico colesterol , mientras en tus manos se consume el tercer ron.
La televisión permanece encendida en el salón, mientras en la habitación dos cuerpos sudan al unisono recuerdos de deseos lejanos, de placeres de hace tiempo.
Cierras los ojos, y flotas en un universo cotidiano, mientras las horas de vigilia dan paso a un sueño reparador.