El artista invitado…
El dibujante mira a Kalloiux que ahora está distraída observando los bocetos, como si la pregunta que acaba de hacer no necesitara ninguna respuesta o al menos no le interesara.
Se aclara la garganta antes de comenzar a hablar, con pretendida y súbita voz engolada como pretendiendo dar a su explicación un toque académico ” Se trata de un caso claro de egoísmo compartido, ambas partes sólo miran la experiencia desde su propia perspectiva, dónde el otro es meramente un artista invitado, aunque necesario… cuando el placer se extingue de repente te encuentras con la otra persona, de la que no sabes nada, aunque estaba allí a tu lado, y que habrá sentido, después de esto que habrá, etc, entonces aparece el pudor”
Kalloiux sonríe, y apostilla “No me gustan los puntos suspensivos, después de todo sí acabas de compartir un buen momento de sexo, deberías ser capaz de compartir un final digno”
El dibujante, la mira y pregunta “¿Sabes comer higos verdes sin mancharte?”, Kalloiux mira extrañada, ¿es acaso una metáfora?. De repente el dibujante saca de su bolsa de cuero una docena de higos y una botella de vino.
El sol cae por detrás de los edificios, y la brisa de los últimos días de agosto se cuela por los soportales, Salamanca se deconstruye en cada boceto del dibujante, y antes de que los últimos rayos se evaporen, dibuja la mirada límpia de Kalloiux.