Friday, August 29, 2008

El artista invitado…

Kalloiux mira al dibujante con mirada pícara y le pregunta “¿Por qué existe ese momento de pudor, pudor absurdo por otra parte, al terminar una experiencia intensa, física y emocional con una persona a la que no conoces lo suficiente, después de unos instantes de tanta pasión?”

El dibujante mira a Kalloiux que ahora está distraída observando los bocetos, como si la pregunta que acaba de hacer no necesitara ninguna respuesta o al menos no le interesara.

Se aclara la garganta antes de comenzar a hablar, con pretendida y súbita voz engolada como pretendiendo dar a su explicación un toque académico ” Se trata de un caso claro de egoísmo compartido, ambas partes sólo miran la experiencia desde su propia perspectiva, dónde el otro es meramente un artista invitado, aunque necesario… cuando el placer se extingue de repente te encuentras con la otra persona, de la que no sabes nada, aunque estaba allí  a tu lado, y que habrá sentido, después de esto que habrá, etc, entonces aparece el pudor”

Kalloiux sonríe, y apostilla “No me gustan los puntos suspensivos, después de todo sí acabas de compartir un buen momento de sexo, deberías ser capaz de compartir un final digno”

El dibujante, la mira y pregunta  “¿Sabes comer higos verdes sin mancharte?”, Kalloiux mira extrañada, ¿es acaso una metáfora?. De repente el dibujante saca de su bolsa de cuero una docena de higos y una botella de vino.

El sol cae por detrás de los edificios, y la brisa de los últimos días de agosto se cuela por los soportales, Salamanca se deconstruye en cada boceto del dibujante, y antes de que los últimos rayos se evaporen, dibuja la mirada límpia de Kalloiux.

Posted by Kenzo Tomochu at 11:50:41 | Permalink | No Comments »

Thursday, August 28, 2008

Mientras ella duerme

El tiempo se para mientras ella duerme, el mundo detiene su constante girar para observarla dormir. No hagas ningún ruido, que esta noche la luna salió antes de su escondite para vigilar su sueño. El lejano sonido del viento, acuna a la bella.

Baja por la calle desierta, el único hombre que no descansa cuando ella duerme, sus pasos suenan a jazz, a compas callejero, a última oportunidad. El no puede verla dormir, cuando ella se acuesta, él sale a la calle a beber.

Ella duerme desnuda, él usa una vieja chaqueta blazer para beber. Al menos seis ó siete copas antes de volver con las luces del día. Ella se despierta al amanecer, siempre con la esperanza de encontrarle a su lado, pero nunca es así.

Mientras ella duerme, él escucha el lamento de la noche convertido en canción, cada noche en un bar diferente de la ciudad, daría lo que fuera por verla dormir, acariciarla con sus manos rudas y descansar a su lado, piensa mientras en sus manos se derrite un vaso vacío de cristal.

Ella se levanta y él espera fuera, cada mañana, cada día. Ella se disfraza de mujer decente y él se convierte en un gusano que repta hasta la cama todavía caliente.

Mientras él duerme, el mundo avanza rápido, ella baja con una calle abarrotada y sus pasos no suenan a nada, ella no quiere verle dormir. Ambos se encuentran encadenados a compartir una cama con el calor marchito del otro.

Cuando ella llega por la tarde, no se hablan y apenas se miran. Ella se quita las penas a mordiscos y el tiñe su intolerancia de indiferencia, poco a poco, la noche cae otra vez en la ciudad, y otra vez, el reloj se desmadeja para detenerse a los pies de la cama de ella.

Ella suspira y desea que esta noche él se quede y se abracen en la cama, él oye el suspiro y desea que ella le pida que se quede, mientras se enfunda una noche más en una canción descompasada que utiliza como excusa.

Esta noche hace una noche 8 1/2 en la escala de noches romanticas, no demasiado calor, atemperado por una suave brisa, la luna presta a salir, y ritmos y ruidos quedos convertidos en melodía.

Ella se abraza a su brazo y con un gesto le indica la cama, él la mira con toda la paciencia acumulada detrás de infinitas barras de bar, y piensa que ya es hora de acostarse por una noche y descansar mientras ella duerme..

Posted by Kenzo Tomochu at 20:30:33 | Permalink | No Comments »

Wednesday, August 27, 2008

Dificil de escribir, más dificil de decir…

Las noticias que se dan a media voz, nunca suelen funcionar, recuerda entre sollozos el hombre enamorado.

Cuantas veces has oído el sonido de una trompeta que en un momento sincroniza al mismo ritmo que tu corazón, sí estas mismas noticias se pudieran decir sin abrir los labios, suspira él. Un momento y ya está hecho. Sensación de tí.

Debería empezar por el final, porque esta es una despedida, un adiós de hace tiempo, un amor que muere antes de nacer. El hombre se levanta y coge a la mujer por la mano y la dirige a la pista de baile, mientras la orquesta hace llorar a los corazones de los enamorados. Tan cerca como la tiene, tan cerca, que ojalá le pudiera decir como la quiere, pero no será así.

Ambos bailan abrazados, la música les une y les separa, las palabras no brotan de los labios de él, aunque esta seria la ocasión perfecta, porque cuando termine la canción ella y él se separarán. El la mira en silencio y nota el calor de su brazo e incluso su aliento.

Un compás cuatro por cuatro ideal para bailar, piensa mientras sigue los pies de ella por la pista, un, dos, un, dos…la cojera es fácil de disimular cuando bailas el vals. Recuerda la vez que enseñó a Marlene a bailar, una tarde de otoño, con las ventanas abiertas, apartaron todos los muebles del salón, y con los pies descalzos bailaron esta misma canción.

Ahora mira otra vez a la mujer, e intenta recordar como era besar, aunque esta mujer no es Marlene, ni siquiera se le parece, pero con el sonido de la música y al mirarla de improviso ha sentido que ella volvía y por un segundo ha construido una cara similar. La vuelve a mirar, y se sorprende encontrar que ella ahora ha abierto los ojos y también le esta mirando.

La canción está a punto de terminar, y él es incapaz de articular un alegato que le permita seguir al lado. Ahora además se ha dado cuenta que no es necesario decir nada, que ella no es la solución ni el problema. El hombre se da cuenta que sigue enamorado, posiblemente de una utopia, de un imposible, pero en estos momentos posiblemente dé lo mismo.

Cuando la orquesta termina ambos se abrazan sabiendo que es el último contacto, y el hombre anhela mantener entre sus brazos el momento, pero ella se separa con suavidad, eludiendo el roce de las pieles, haciéndolo más fácil y a la vez más y más dificil.

Un camarero se acerca con una bandeja de dry martinis, secos, muy secos, tan seco que el hombre tiene que derramar más lágrimas para poder saciar la sed que siente, sed de estar con ella, el martini entra por la garganta.

La mira irse entre la gente, se fija en su espalda desnuda y la ve hermosa pero lejana.

Posted by Kenzo Tomochu at 12:01:51 | Permalink | No Comments »

Tuesday, August 26, 2008

Ring, ring

El hombre mira al teléfono esperando que suene, sabiendo que en cuanto lo haga no va a contestar, pero a la vez necesita saberse deseado.

El reloj hace avanzar el tiempo, una, dos e incluso tres horas, el hombre se incorpora sobre sí mismo y mira el teléfono, ya no esperando, sino deseando que suene. Enciende un cigarrillo y inspira profundo el humo, intentando calmar sus nervios.

De repente el teléfono suena, y aunque lleva muchas horas esperandolo, todavía se sorprende con un respingo por el ring intenso, deja que suene, una o dos veces, su mano se prepara para cogerlo, pero el cerebro del hombre, no da la orden, los timbrazos del teléfono se espacían, como si él mismo se alejase, al quinto ring, el teléfono el teléfono queda mudo otra vez. El hombre mira sin demostrar emoción, mientras vuelve a fumar otra calada del cigarro. Se sienta otra vez, y se sume en sus pensamientos.

El hombre mira al teléfono esperando que suene, sabiendo que en cuanto lo haga no va a contestar, pero a la vez necesita saberse deseado..

Posted by Kenzo Tomochu at 11:35:00 | Permalink | No Comments »

Friday, August 22, 2008

Shiroi Hana

Sentado como estaba en la cubierta de barco se dejó llevar por los pensamientos y recuerdos de un pasado lejano, de cuando el hombre era apenas un niño y tenía miedo al mar.

Han pasado los años y el miedo se ha transformado en respeto de la misma forma que su cara y cuerpo del niño han dado paso al de un hombre que no siente la tristeza de la lejanía, ni la pena del amor perdido. Absorto en sus pensamientos como está no ha reparado en una rosa blanca que yace en el mar, extrañamente abandonada en mitad de la bahía.

El piensa si una sola palabra puede encerrar y reflejar sus sentimientos, mientras la flor blanca se aleja dejando una estela en el mar de inusitada belleza.

Posted by Kenzo Tomochu at 07:34:52 | Permalink | No Comments »