Shiroi Hana
Sentado como estaba en la cubierta de barco se dejó llevar por los pensamientos y recuerdos de un pasado lejano, de cuando el hombre era apenas un niño y tenía miedo al mar.
Han pasado los años y el miedo se ha transformado en respeto de la misma forma que su cara y cuerpo del niño han dado paso al de un hombre que no siente la tristeza de la lejanía, ni la pena del amor perdido. Absorto en sus pensamientos como está no ha reparado en una rosa blanca que yace en el mar, extrañamente abandonada en mitad de la bahía.
El piensa si una sola palabra puede encerrar y reflejar sus sentimientos, mientras la flor blanca se aleja dejando una estela en el mar de inusitada belleza.