Si te despiertas y decides marcharte, no me despiertes, deja tu calor a mi lado y vete en silencio, sin ruido como llegaste.
Si marchas y antes de hacerlo decides despertarme, no me expliques porque te marchas y me dejas solo en esta cama que sin ti parece inmensa.
Si me explicas porque te marchas, no derrames sobre mi todas las culpas, no cargues mi conciencia de problemas de hace tiempo y promesas incumplidas.
Por eso, si cuando llega la noche, te despiertas, piensa si no es mejor discutir todos los problemas cuando llegue la mañana.
Las tristezas de la noche, pierden su trascendencia a la luz del sol. Las discursion siempre parecen más fáciles de resolver a enfrente de unas tostadas recién hechas y un tazón caliente. Si después de desayunar te quieres marchar, no te pararé, aunque te podría decir que por la tarde, aquellos problemas irresolubles de buena mañana se van desinflando con el paso de las horas
Nota del autor: He descubierto a esta cantante que al parecer es una estrella del youtube, se llama Ysabella Brave y interpreta clásicos como este de Cole Porter con propias canciones…¿que os parece? y tiene al parecer un montón de fans adictos..http://www.ysabellabrave.com/-/Main.aspx no me abandonéis por ella eh!!!
Es irónico pensar que sigo recordando tu cumpleaños, y no porque la maldita agenda de mi teléfono se empeñe también en traerme a la memoría esta fecha. No me hacía falta, cuando llega este día, todavía en mi cabeza vienen los recuerdos de nuestra vida en común, que ironía.
Sé que debería limitarte a felicitarte sin más, preguntarte de forma cortés si eres feliz, y contestar de forma política sobre los detalles de mi nueva vida. Ahora después del tiempo que ha pasado desde nuestra separación, me es imposible, no soy capaz de abstraerme y alejarme de los días felices que pasé a tu lado.
Pero no te diré nada, mi tiempo pasó, murió hace años, el amor que vivía en algún lugar entre Cristianhavn y Madrid. Sólo en días como hoy, algo se revuelve en mi cabeza, pensando como sería volver a celebrar tu cumpleaños a tu lado. No sé si recuerdas tu primer cumpleaños, yo te regalé un libro de haikus, y te subrayé uno en particular, uno que definía ya nuestra relación:
me gustaría
mirar todo de lejos
pero contigo
Aunque las cenizas a veces se convierten en pequeñas brasas, esta noche solo te desearé feliz cumpleaños, mientras por el teléfono oigo a lo lejos la voz de tu marido. ¡Feliz cumpleaños y sé feliz, aquí la vida sigue latiendo en otoño, y no este año no es tan seco, la lluvía ha hecho ya su aparición!
Ahora me retiro, duermo, descanso, y vuelvo a escuchar a Jacques Brel, como aquella noche, que te marchaste, pero no te creas que es nostalgia, es un pequeño homenaje a mi mismo. Ya puedo escuchar esta canción, solo dejarme llevar por ti en una playa, donde hay una iglesia tapada por la arena del mar, un pueblo, un camino entre la lavanda y las violetas, la niebla de agosto, las tardes en bicicleta…pero ahora, ya hemos cumplido algunos años más, y nadie recuerda esos ratos que murieron entre nuestros olvidos.
El té está ya frío, tan enfrascado como estás en la conversación, la miras embelesado, mientras ella te explica porqué las puestas de sol son romanticas. Y tú pensando que a su lado es romantico cualquier momento del día.
La comida está a punto de terminar y no sabes que hacer para retenerla, valoras incluso la posibilidad de fingir un infarto, pero tal y como está tu corazón ahora mismo, no crees que sea una buena idea. Sugieres continuar la tarde paseando, las tardes paseando son comparables a una buena puesta de sol, intentas convencerla sin éxito.
Estás ya en la puerta del restaurante, estirando como un desesperado este rato a su lado. Dibujas una sonrisa en su mirada cuando te apuntas a imitar al malabarista que está entreteniendo a los coches, eres capaz de cualquier cosa por una hora más.
La coges de la muñeca y le pides su reloj, y lo escondes en un bolsillo, dame una tarde, olvida las horas, escapemonos en este otoño, solo una tarde, le pides, mientras el malabarista se solidariza contigo. Dos turistas que observan la escena, la suplican entre risas que te de una oportunidad, un guardia urbano, pide que en aras a desconvocar la improvisada manifestación, que ella te de un rato de su vida.
Ella dice sí, entre los aplausos de la multitud, y mientras comenzáis a caminar, te empieza a preocupar como solucionar tu próximo reto, piensas mientras acaricias su reloj que sigue en tu bolsillo, como conseguir que la tarde termine a la mañana siguiente.
Crees que pierdes el compás, piensas que nada es especial en tu ciudad, que las escenas romanticas solo pasan en la pantalla del único cine que queda en pie y que las historias de amor que salen en los libros nunca ocurriran en tu vida.
Pero te equivocas, te dice la chica del flequillo despeinado, ¿no te das cuentas que estás viviendo ya una historia de amor romántica y especial? ¿Yo?, se extraña el hombre, pero si nunca me he sentido enamorado, nadie se ha fijado en mi, no sé lo que es bailar a la luz de la luna.
Mira, hombre especial, sonríe ella, no te das cuenta de las cosas, ¿Cuántas veces ha pasado por tu casa un taxi libre, justo cuando salías del portal , viviendo como vives en las afueras? y el camarero que nunca saluda a nadie, siempre te pone tu café humeante con dos magdalenas nada más verte llegar.
¡¡Pero eso no es especial!! protesta él, eso es pura suerte en la cotidianidad. ¿Suerte? dice ella, no te enteras de nada, a lo mejor preferirías ramos de flores y sonetos a la luz de la luna.
No entiendo nada, se queja sorprendido…. pero antes de que él continúe, ella le tapa la boca con un ademán, y comienza a hablar, ¡eres un tonto, que no se da cuenta de nada! quién crees que avisa al taxi, cuando estás en ascensor, y va por las tardes al bar a dejarle opíparas propinas al aspero camarero para que te mime cada mañana. Y cuando llegas a casa, siempre todo está perfecto, ella esperándote, deseosa de oírte tus desventuras diarías,Sí tu toses, ella se enferma por tí, mimándote, queriéndote, quitándose todos los días un poco de su vida, sacrificio en palabras mayores compañero, ni en los mejores historias noveladas de amor, encontrarás una devoción así.
El hombre mira a la chica que se refiere a su mujer, a su compañera y de repente descubre la maravilla de lo habitual, es como si hubiera abierto un reloj , y estuviera escudriñando su maquinaria, algo tan sencillo y cotidiano como dar la hora, moviendo las agujas, se vuelve extraordinario si te detienes a observar la precisión de ruedas y engranajes que las hacen mover.
Antes de que la chica del flequillo se percate, él hombre ya está corriendo a casa, feliz por haber descubierto su propia hermosa historia de amor, y triste por haberlo descubierto tan tarde, y haber dejado que el tedio disfrazara un amor tan puro de rutina
No te preocupes por mi, hoy estoy razonablemente bien. De hecho esta carta te la estoy escribiendo desde el porche, el frío de septiembre y la humedad del campo atenaza mis torpes dedos, y mi vieja Olympia ya no está tampoco para estos achaques. Desde la última que te escribi una carta con ella no he cambiado la cinta de tinta. Este es el motivo por lo que te la estoy escribiendo en rojo.
Querida, ¿cuánto tiempo hace? Si cierro los ojos todavía recuerdo las noches de verano, tumbados en el jardín viendo las estrellas, sin nada de lo que preocuparse ¿Han pasado diez, quince años? Ahora a los cincuenta cualquier tiempo me parece lejano, y sin embargo al ponerme escribir, los recuerdos vienen a mi, envolviéndome como si todavía flotaran en el aire.
Ahora, de hecho es como sí te viera, por el camino que llega a la playa, paseando entre los juncos, con tus pantalones de cuadros y el pelo al viento, nuestro Habbort caminando a tu lado, corriendo, con la lengua fuera, harto de enfrentarse a las gaviotas, ladrando, gruñendo, y tú agitando la mano, mientras yo escribo, en el porche, en este porche, que ahora se cae de viejo.
La pintura, la madera, no soporta tan bien tu ausencia como yo, el tiempo no se detiene, ni siquiera en esta pequeña casa al lado del mar, aunque yo me empeñe, mirando ahora mis manos me doy cuenta que tampoco yo soy capaz de resistir al empuje de los años.
Ahora me miras, con tu ausencia, con la mirada perdida, sentada a mi lado, en una tarde de septiembre, con una manta sobre tus piernas, ahora inútiles, inútiles como mis lamentos.
Cuando volvimos a casa, a esta casa después de tu accidente, intenté que el tiempo se detuviera, por si alguna vez mejorabas, por si alguna vez te curabas, pero fue en balde, las hierbas han tapado el camino. Habbort murió hace dos veranos, aunque todavía lo llamo a gritos, cuando oigo chillar a las gaviotas en la playa.
Y tú, tú nunca volviste de esa carretera, volvió tu cuerpo, volvieron nuestros recuerdos, pero tu risa, tu inteligencia, las caricias, los abrazos a medianoche, los susurros, esos quedaron pegados al pavimento, a ese maldito pavimento.
Y solo me queda escribir otra carta que nunca leerás, e intentar parar el tiempo que se me escurre entre las manos como la arena de la playa, mientas te miro envejecer.
Luis siempre habia querido tener un cuerpo de mujer, desde pequeño, que miraba a escondidas a sus compañeros del colegio y soñaba ser princesa, entre tanto bucanero.
Ayer bajaba por la Gran Via por la acera , orgullosa de sentirse mujer, aunque si la miras, en sus ojos todavía esconde la desilusión de no saberse entendida. Todas las mañanas desayuna en el mismo bar, con las miradas inquisitoriales del resto de los clientes. Todavía no está acostumbrada a tomar el café a labios pintados y se sorprende de dejar los restos de carmín sobre la loza. Ni siquiera llora a escondida, coqueta como es, para no dejar un surco negro mejilla abajo, aunque muchos días lloraría a lágrima viva, la incomprensión, para que le sirve poder casarse, si nadie quiere ir a su boda, si ningún principe azul la quiere rescatar de su vida solitaria.
La vida es dura cuando tus tetas son postizas, y todavía te afeitas la barba, aunque sueñes con tener cuerpo de mujer, aunque seas una mujer.
Por las noche se tumba, encima de la cama y vuela, flota, se desvanece en un mar, donde no le pesa el tosco cuerpo con el que nació, donde nadie la mira por la calle, o todos la miran, pero para piropearla. Cada mañana espera encontrar en el espejo ese cuerpo de mujer con el que sueña.
Miro tu cara sonriente mientras me aseguras que eres una mujer dispuesta, ¿Dispuesta a qué? pregunto, por preguntar, por hacerte dibujar un mohín, porque conozco la respuesta y los dos sabemos de que hablamos.
Paseas por el canal de mi mano, por el canal que nos aleja de nuestro barrio, de la tranquilidad del hogar. Hoy somos dos expedicionarios, fuera de los límites de nuestra conocida ciudad.
Solo a un kilómetro de la puerta de casa, el mundo está lleno de fábricas, de paredes desconchadas, de grafittis mal escritos, de coches de segunda mano, de pisos de protección oficial. De repente encontramos nuestro objetivo. Una pared inmaculada, ideal para escribir tu frase.
Te lo pregunté sentados en el sofá dos días antes,si pudieras escribir una frase en una pared, algo que te definiera ante el mundo, ¿qué escribirías? ¿Pero una frase mía o de otro? me preguntas, las dos opciones son válidas pero recuerda que es la frase que te apetece escribir. Te quedaste mirando, y al rato me preguntaste, cuánto rato tengo…tic, tac, tic, tac Te miro y pienso, o a lo mejor te lo digo en voz alta, vamos que dentro tienes escondida esa frase que te gustaría gritar al mundo. Dijiste al rato, ¡La tengo, la tengo! con júbilo colegial, pero no me quisiste contar nada.
Ayer como dos chiquillos fuimos a un centro comercial, y compramos dos spray de pintura, y al volver nos prometimos que lo haríamos, a la tarde siguiente, sin excusas.
Ahora estamos los dos frente a una pared de cal inmaculada, toda para tí y tu frase. Te paras y te sientas, como si no tuvieras prisa, tic, tac, tic, tac, el tiempo pasa, y la tarde se convierte rápidamente en noche, y la aventura ya no parece tan divertida, hasta la pared parece de noche menos blanca, menos invitante. Empieza a hacer frío, y te pregunto a que esperas, tú que llevas una hora mirando hipnotizada, de repente me miras como una madre mira a un chiquillo que no entiende nada, y me dices de sopetón, ya está escrita, ¿No la ves?.
Miro la pared blanca y no leo nada, no hay nada, pero no quiero preguntar por no parecer tonto, volvemos callados a casa, y tú no me miras, después de un rato frío y largo, llegamos hasta la puerta , y al entrar veo como has escrito en la pared del salón “Mi mundo, empieza y acaba en tí” y completas la frase con tus palabras,” ..no tengo nada más que añadir, señor.”.
Para aquellos lectores del blog convencidos de que el otoño es una estación para el amor, va esta pequeña recopilación de dos relatos de amor. Para que veáis que el escritor también siente el amor en otoño…ambos ya fueron publicados en espumosos.blog.com
La historia de Glau y Leo (año 2007)
Glau mira a Leo y le susurra al oido ” Dejemos todo, olvidemos los problemas,marchemonos, vayamos a colonizar una isla desierta, solos tú y yo, la bautizamos con un nombre absurdo, y la llenamos de nuestros pequeños salvajes”.
Leo la mira y sonrie, “Querida, estos sueños han ocupado por completo tu cabeza, lo malo de los sueños es que se rompen o se terminan, y cuando se terminan es porque no se han cumplido o porque los has conseguido, si los consigues convertir en realidad ya nunca más son sueños”
Glau mira con tristeza a Leo, mientras éste continua “Y sí ahora esta idea loca tuya, se convirtiera en realidad, si es que todavía quedan islas por colonizar, te imaginas tú y yo compartiendo una vida entera, mirandonos de frente a la cara y teniendo que enfrentarnos y nuestros miedos y contradicciones para el resto de la eternidad. Un día te despertarías y me verías tal y como soy, y ese día seguro que desearías abandonarme y marcharte de esa isla de nombre absurdo, con reproches, con rencores, y yo te odiaría por haberme llevado tan lejos para abandonarme después”.
Glau, cierra su ojos llenos ahora de lagrimas y comienza a hablar entre susurros ”Leo, me encanta saber que eres mi amor, solo con pensarlo, mis ojos se humedecen como ahora y mi corazón se sale de mi pecho, no sé como explicar porqué me siento tan feliz, y esta es la razón por lo que todo me parece un sueño, porque tu me has dado la confianza que necesitaba, para creer en mi, en mis sueños”
Leo la abraza ya convencido de su estupidez, mientras Glau continua “Tú me haces sonreir sin miedo, tú me haces sentir completa, gracias a ti me he podido encontrar a mi misma, ser yo misma, tú me haces soñar con un futuro, que no creí que existiera. Y tú me dices lo que sientes con tus besos, tus caricias, tus abrazos y me haces cada día más apasionada. Si todo esto es un sueño, no me dejes nunca despertar a la realidad”
Ahora, los dos se besan, besos quemados de pasión, besos de sentimiento, de amor. Al separar sus bocas, la de Leo comienza otra vez a hablar. “Nunca imagine que el amor pudiera cambiar tanto mi vida, a veces consigues más de mi con una sola frase tuya que un tratado sobre el amor de más de mil líneas, cuando me besas, la brisa del mar me acaricia la cara, tantas veces he pedido encontrar alguien como tú, has conseguido que la palabra amor tenga para mi otro significado, antes no era nada más que un sentimiento, ahora el amor significa para mi: vida, alma, besos, sueños, deseos, futuro, sonrisas, familia….y sobre todo tú”
A la mañana siguiente, sus amigos lo buscaron por la playa, al mes siguiente la policia dejó de buscarlos, a los tres años la familia, ya se había resignado a no verlos más. Cuando yo tenía diez años, mi madre me contó la historia de mi tía Glau que una noche de verano desapareció en el mar de la mano de su amado Leo.
No sé si hoy, porque comienza el otoño, o porque las hojas de los arbol dan por concluida su misión y se dejan caer para descansar en el suelo o porque hace más de una vida que sigo soñando, y tú estás todavía ahí, al otro lado, o por que la magia existe, o porque todavía seguro que queda una isla más por colonizar, o porque queda una vida más por vivir,o por ninguna razón en especial, o porque a veces los sueños no se terminan, o no se alcanzan , o porque otra vez me gustaría tener diez años y escuchar con los ojos abiertos la historia de Glau y Leo. No sé si por todas estas razones, hoy me he acordado de ti y como un hilo imaginario que uniera , he recordado
Epílogo:
Mientras el mar les cubría, Glau se abrazaba fuerte a Leo, ya nunca sentiría miedo, ya nunca tendría que despertar de ese sueño, ese sueño, donde el sol se ponía detrás de una playa de arena fina, y ella miraba a su amado, con los ojos humedecidos y el corazón queriéndole salir de su pecho.
El soleado viaje de Punjab Rashib (año 2005 - publicado 2007)
Cuando Punjab se levantó aquella mañana todavía no había salido el sol, pero se dijo a si mismo que sí uno ha decidido comenzar una nueva vida, al menos debe madrugar. No tenía mucho equipaje, dos bolsas viejas llenas de ropa aún más vieja y de los recuerdos de su vida.
Punjab asociaba cada recuerdo de su vida a un color y un olor, siempre había sido así y ahora no lo iba a cambiar. El primer beso de su madre, era morado cúrcuma, el último abrazo de su padre era verde curry, y su última desilusión era rojo menta, sin embargo hoy pensó que este viaje sería azul y cilantro, lo que más divertía a Punjab es que no existiera ninguna coherencia entre los colores y los olores, cuanto más ambivalentes fueran, más propios y descriptivos de su realidad los veía.
Lentamente cerró la puerta de la casa familiar, en la mano la última carta de Priyanka, esa carta que terminaba con un “Te espero, y te necesito…” Priyanka se habia marchado con su familia a los Estados Unidos, a Nueva York, hacía más de cuatro años, el padre de Priyanka siempre había pensado que la India no era el país ideal para que ella tuviera su vida. En realidad tampoco le gustaba que Punjab se acercara tanto a su hija…seguramente pensó que al irse todos, la relación entre ambos habría muerto por la distancia.
Pero no fue así, casi todos los días Punjab escribía en una libreta sus pensamientos, sus colores y olores, cuando terminaba la última hoja le enviaba la liberta por correo. Durante los cuatro años, que habían pasado desde que Priyanka se marchó, Punjab había rellenado 42 libretas que esperaba que ella guardara. Ella sin embargo en ese tiempo sólo había enviado 3 cartas. A Punjab no le preocupaba no tener casi noticias de ella. Ahora ella le necesitaba y él se sintió preparado para ir a su lado.
Respiró hondo, miró al horizonte y mientras el sol comenzaba a despuntar a su espalda, Punjab colocó sus dos bolsas en la vieja bicicleta, se sentó y comenzó a pedalear. Pensaba que según , sus cálculos, que tardaría no más de dos años y siete meses en llegar. Mientras bajaba por la ladera de Darleeling, Punjab iba dejando tras de sí un rastro de amarillo otoñal y té.
“A veinticinco de abril, yo Cerulio Brañoso, en plenas facultades mentales…quiero aqui en plena plaza del pueblo,Calatrava del Camino, referirme a mi voluntad plenamente meditada de convertirme al Islam…bajo el nombre de Al Cerulo Ahmed… ” gritó a gritos el antiguo Cerulio.
A Don Celestino, el parroco, se le hinchó la vena…y al grito de “Hereje!!! yo te excomulgo a hostias…”..cruzó la plaza en un salto y se lanzó sobre el pobre Al Cerulo que no se esperaba esa reacción, ambos rodaron por el suelo empedrado de la plaza y la inmaculada túnica que llevaba a modo de estreno de su nueva fe coránica acabó más sucia que un anuncio de detergente de esos de la TV.
Mientrás Don Cosme, el alcade, les separaba…Don Celestino inquirió al nuevo converso… “¿se puede saber por los clavos de Cristo…que leches se te ha perdido a tu como moro?!!!!!” Don Cosme se animó a terciar…”Sr. cura, si no le importa y en aras de la buena convivencia, le propongo que llamamos al Sr. Ahmed..musulmán de nuevo cuño”…”Esto es el acabóse…uno del PCE, mediando en una crisis de fe”…”Sí no les importa …a mi me gustaria más Al Cerulo…me recuerda más a mi mismo, cuando era Cerulio” …..”mira tú callate..que te voy a dar un….”
“Se puede saber alma de cantaro…por que diantres quieres ser islamista”…”Por que me enterado que siendo musulman se puede tener varias mujeres…y como ahora me estoy viendo de escondido con la boticaria, pues he pensado que me gustaria regularizar la situación de forma que mi señora y Pati la boticaria compartan un único techo y un sólo marido, yo Al Cerulo” …
“Pero ahora sí que no me cabe duda…tú lo que eres es un pedazo de borrico…. No te das cuenta que para que eso funcionara ellas dos también deben abrazar el islam”…
“¿En serio Don Celestino? …”
” Claro si no es defecto de forma y no vale”…” Y que sepas que tu mujer es de misa diaria…y lo del Islam que no lo veo eh. no lo veo…y además con la Pati…golfillo…pero que se te ha perdido en la botica a ti…” …
“Mi fe es el islam es irreductible…Alá es mi Dios y Mahoma su profeta…”…
“Pues tu mismo…pero te aviso que no todo es Sodoma y Gomorra…que también tienes tus prohibiciones como musulman…”
“Cómo cuáles..?”
“Pues se acabó el jamoncito, el choricito y la morcilla…y el pacharán y el tintorro…y en Ramadán jodido hasta la noche…y ya me dirás tú como vas a estar luego con dos mujeres tan mujeres…vamos digo yo..que de esto tampoco entiendo mucho…”
“Que no hay jamoncito?? “No…no”…”¿Ni vino?” “No..no” ….entonces no sé por que me he metido yo en esto…sí en el fondo la Pati tampoco me gusta tanto…Cómo no me habré enterado de esto antes…”
“Pues…haber preguntado..hombre, que tampoco en esto del catolicismo es todo blanco o negro…!!!”
Mientras D. Celestino se retiraba a su parroquia reflexionaba en voz alta
” Menos mal que no he perdido estos tres feligreses…sino tendría que haber reportado esto en el cuadro de mando vaticano y mis objetivos trimestrales quedarían bastante tocados.., con lo que mi bonus correría peligro..El fin justifica los medios”…
Hoy te has sorprendido, rodeado por gente que habitualmente no ves, o no quieres ver. Pero esos a lo que no prestas atención viven como tú en la “ciudad sin entrañas”, se levantan antes que tú, para colocar los semaforos, pintar los pasos de cebra y cocinar pan caliente, si todavía alguien come pan caliente.
Hoy te has parado a observar, solo porque tu vecino de autobús ha comenzado a gruñir, a mascullar palabras imposibles, y le has mirado, descubriendo una cara desconocida para ti, mayor, demasiado mayor, piel aceituna, curtida por el sol, pelo ralo y blanco.
Y al verte mirarle te ha dedicado una sonrisa desdentada, que te ha intimidado, tú no eres capaz de sobrevivir en mi mundo, dicen sus ojos, demasiado burgués, demasiado precupado por la caida de la bolsa, para ver que yo vivo de lo que caen de las bolsas de los demás.
Te ha asustado, y has mirado por la ventana, y un enano en camiseta se escurre entre los coches golpeando las ventanillas para conseguir que le arrojen una moneda.
Dos chicas comparten caricias y un ipod en el asiento trasero del autobús, entre los reproches de dos mujeres maduras, que no parecen entender que en este siglo las caricias no tienen sexo, ellas divertidas se besan en los labios, mientras las dos mujeres ya no les prestan atención, absortas como están discutiendo el precio del bonito.
Tu teléfono suena, pero no lo contestas porque no quieres abstraerte de este mundo que acabas de descubrir, no quieres sumergirte en tu día a día, a tu lado un chico rompe un periódico gratuito en mil pedazos, metiendo en el bolsillo las noticias que le interesan, mientras miente por teléfono diciendo que ya está llegando a su destino cuando le quedan por lo menos otras veinte paradas.
Durante cuarenta minutos has tenido un baño de realidad, gente extraña has pensado, pero en realidad amigo, el único extraño y raro en ese autobús eras tú.