Monday, September 1, 2008

Implicito

Ponerse otra vez corbata, ufff…que fastidio. ¿Recuerdas como se hace el nudo windsor? Te miras al espejo, todavía con los ojos a medio abrir, no eres capaz de hacerte a la idea de volver a verte con traje después de un año. Y eso que las últimas dos semanas has estado poniéndotelo durante quince minutos al día, para acostumbrarte otra vez al tacto de una excelente tela de lana australiana con un terminado italiano.

No estás nada convencido, pero sales a la calle, y el mundo está rodeado de gente como tú. Caminas por la calle, y te paras frente a la gran mole y miras arriba, tienes que subir hasta la planta 22, y desde ahí mirar el mundo. En el ascensor crees que todo el mundo te mira, pero es porque te has puesto debajo de la pequeña pantalla que indica el piso, te palpas la chaqueta buscando tu pluma de la suerte, y fastidio, la has olvidado en casa, esa pluma que te ha acompañado desde la carrera por todos los cambios de trabajo, ¿Será una premonición? ¿Sería mejor volver a buscarla?

Por fin termina el interminable viaje de cuarenta segundos, y te encuentras frente a la puerta de la recepción de tu nueva empresa, miras el logo y el nombre de la empresa. ¿Qué preguntarías si fueras el demonio?.

Pero sabes, es incorrecto traducir daemon por demonio, que la palabra daemon, es un trasliteración del latín daimon, que se usaba para referir tanto a los angeles como a los demonios, y te parece una curiosa similitud, trabajar en una empresa - firma, te tienes que acostumbrar a llamarla así- donde moran los angeles o los demonios, o ambos a la vez. Los griegos pensaban que los daimones, unos pequeños dioses, eran mitad hombres, mitad bestias y devoraban los muertos.¿Recuerdas una vieja frase en latín “El miedo creo a los dioses”? ¿Tienes miedo?

Es divertido verte parado frente a la cristalera de la recepción con los ojos vacios, mirando al infinito, pensando en antiguas deidades del pasado, a veces el cerebro juega estas malas pasadas, y genera una serie de asociaciones que terminan vomitando en el pensamiento incoherencias como ésta.

Cuando pasas la puerta, parte de ti muere, esa parte rebelde, ese hombre que prometía que nunca más se pondría corbata, pero ahora eso ya no es tan importante, y los restos de arena y mar, quedan olvidados en el vestibulo. Buena suerte David, hace un año te dediqué un post con tu marcha y hoy otro nuevo con tu reentré…hoy ¿eres tú el hombre que no sabe atarse los zapatos? http://espumosos.blog.com/2074074/

Posted by Kenzo Tomochu in 12:57:24 | Permalink | No Comments »