Wednesday, September 17, 2008

Dos historias de amor en otoño

Para aquellos lectores del blog convencidos de que el otoño es una estación para el amor, va esta pequeña recopilación de dos relatos de amor. Para que veáis que el escritor también siente el amor en otoño…ambos ya fueron publicados en espumosos.blog.com

La historia de Glau y Leo (año 2007)

Glau mira a Leo y le susurra al oido ” Dejemos todo, olvidemos los problemas,marchemonos, vayamos a colonizar una isla desierta, solos tú y yo, la bautizamos con un nombre absurdo, y la llenamos de nuestros pequeños salvajes”.

Leo la mira y sonrie, “Querida, estos sueños han ocupado por completo tu cabeza, lo malo de los sueños es que se rompen o se terminan, y cuando se terminan es porque no se han cumplido o porque los has conseguido, si los consigues convertir en realidad ya nunca más son sueños”

Glau mira con tristeza a Leo, mientras éste continua “Y sí ahora esta idea loca tuya, se convirtiera en realidad, si es que todavía quedan islas por colonizar, te imaginas tú y yo compartiendo una vida entera, mirandonos de frente a la cara y teniendo que enfrentarnos y nuestros miedos y contradicciones para el resto de la eternidad. Un día te despertarías y me verías tal y como soy, y ese día seguro que desearías abandonarme y marcharte de esa isla de nombre absurdo, con reproches, con rencores, y yo te odiaría por haberme llevado tan lejos para abandonarme después”.

Glau, cierra su ojos llenos ahora de lagrimas y comienza a hablar entre susurros ”Leo, me encanta saber que eres mi amor, solo con pensarlo, mis ojos se humedecen como ahora y mi corazón se sale de mi pecho, no sé como explicar porqué me siento tan feliz, y esta es la razón por lo que todo me parece un sueño, porque tu me has dado la confianza que necesitaba, para creer en mi, en mis sueños”

Leo la abraza ya convencido de su estupidez, mientras Glau continua “Tú me haces sonreir sin miedo, tú me haces sentir completa, gracias a ti me he podido encontrar a mi misma, ser yo misma, tú me haces soñar con un futuro, que no creí que existiera. Y tú me dices lo que sientes con tus besos, tus caricias, tus abrazos y me haces cada día más apasionada. Si todo esto es un sueño, no me dejes nunca despertar a la realidad”

Ahora, los dos se besan, besos quemados de pasión, besos de sentimiento, de amor. Al separar sus bocas, la de Leo comienza otra vez a hablar. “Nunca imagine que el amor pudiera cambiar tanto mi vida, a veces consigues más de mi con una sola frase tuya que un tratado sobre el amor de más de mil líneas, cuando me besas, la brisa del mar me acaricia la cara, tantas veces he pedido encontrar alguien como tú, has conseguido que la palabra amor tenga para mi otro significado, antes no era nada más que un sentimiento, ahora el amor significa para mi: vida, alma, besos, sueños, deseos, futuro, sonrisas, familia….y sobre todo tú”

A la mañana siguiente, sus amigos lo buscaron por la playa, al mes siguiente la policia dejó de buscarlos, a los tres años la familia, ya se había resignado a no verlos más. Cuando yo tenía diez años, mi madre me contó la historia de mi tía Glau que una noche de verano desapareció en el mar de la mano de su amado Leo.

No sé si hoy, porque comienza el otoño, o porque las hojas de los arbol dan por concluida su misión y se dejan caer para descansar en el suelo o porque hace más de una vida que sigo soñando, y tú estás todavía ahí, al otro lado, o por que la magia existe, o porque todavía seguro que queda una isla más por colonizar,  o porque queda una vida más por vivir,o por ninguna razón en especial, o porque a veces los sueños no se terminan, o no se alcanzan , o porque otra vez me gustaría tener diez años y escuchar con los ojos abiertos la historia de Glau y Leo. No sé si por todas estas razones, hoy me he acordado de ti y como un hilo imaginario que uniera , he recordado

Epílogo:

Mientras el mar les cubría, Glau se abrazaba fuerte a Leo, ya nunca sentiría miedo, ya nunca tendría que despertar de ese sueño, ese sueño, donde el sol se ponía detrás de una playa de arena fina, y ella miraba a su amado, con los ojos humedecidos y el corazón queriéndole salir de su pecho.

El soleado viaje de Punjab Rashib (año 2005 - publicado 2007)

Cuando Punjab se levantó aquella mañana todavía no había salido el sol, pero se dijo a si mismo que sí uno ha decidido comenzar una nueva vida, al menos debe madrugar. No tenía mucho equipaje, dos bolsas viejas llenas de ropa aún más vieja y de los recuerdos de su vida.

Punjab asociaba cada recuerdo de su vida a un color y un olor, siempre había sido así y ahora no lo iba a cambiar. El primer beso de su madre, era morado cúrcuma, el último abrazo de su padre era verde curry, y su última desilusión era rojo menta, sin embargo  hoy pensó que este viaje sería azul y cilantro, lo que más divertía a Punjab es que  no existiera  ninguna coherencia entre los colores y los olores, cuanto más ambivalentes fueran, más propios y descriptivos de su  realidad los veía.

Lentamente cerró la puerta de la casa familiar, en la mano la última carta de Priyanka, esa carta que terminaba con un “Te espero, y te necesito…” Priyanka se habia marchado con su familia a los Estados Unidos, a Nueva York, hacía más de cuatro años, el padre de Priyanka siempre había pensado que la India no era el país ideal para que ella tuviera su vida. En realidad tampoco le gustaba que Punjab se acercara tanto a su hija…seguramente pensó que al irse todos, la relación entre ambos habría muerto por la distancia.

Pero no fue así, casi todos los días Punjab escribía en una libreta sus pensamientos, sus colores y olores, cuando terminaba la última hoja le enviaba la liberta por correo. Durante los cuatro años, que habían pasado desde que Priyanka se marchó, Punjab había rellenado 42 libretas que esperaba que ella guardara. Ella sin embargo en ese tiempo sólo había enviado 3 cartas. A Punjab no le preocupaba no tener casi noticias de ella. Ahora ella le necesitaba y él se sintió preparado para ir a su lado.

Respiró hondo, miró al horizonte y mientras el sol comenzaba a despuntar a su espalda, Punjab colocó sus dos bolsas en la vieja bicicleta, se sentó y comenzó a pedalear. Pensaba que según , sus cálculos, que tardaría no más de dos años y siete meses en llegar. Mientras bajaba por la ladera de Darleeling, Punjab iba dejando tras de sí un rastro de amarillo otoñal y té.

Posted by Kenzo Tomochu in 10:25:15
Comments

4 Responses

  1. Anonymous says:

    Nunca he dudado de tu capacidad de amar lo dejas patente en cada uno de tus escritos. El relato de Punjab ha mejorado, el olor , el color unido a la musica ….refleja un amor puro y casto .,el secreto de amar es el amor en si.
    El paso del tiempo cambia a las personas y la forma de amar ,pero creo que el AMOR con mayusculas perdura.HG

  2. Anonymous says:

    A mi me gustaria encontrar un amor que me impulsara a dejarlo todo atras, a avanzar, a crecer, a tener ganas de luchar por ese amor.. seguro q llegara, no se si en otoño, en invierno o en primavera, pero llegara. EH, a una hora de lanzadera.

  3. Anonymous says:

    Queridas HG y EH-buen escondite a una hora de lanzadera, y otra de vuelta -

    Me encanta contestaros a las dos con un trocito de un post que se llamaba “Las razones para amar” y dice asi…

    “…Y a ti que me lees, o que no me lees te diré , no diré las razones que tienes para amarme, pues no tienes ninguna. La razón de amar es el propio amor. Y el amor es un arte que exige creatividad y esfuerzo. No se puede reducir a una sensación agradable cuya experiencia está en manos del azar.”

    Un beso muy grande

  4. Anonymous says:

    Esta bien esta nueva interrelacion de blogs.

    Me gustaria pedirte un pequeño capricho, me encantaria que relacionaras algunos de tus relatos o incluso alguno nuevo con la cancion Cuerpo de mujer de Antonio Flores.

    Espero que no sea un abuso de mi parte.HG

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