Thursday, September 18, 2008

Historia a dos manos….

Miro tu cara sonriente mientras me aseguras que eres una mujer dispuesta, ¿Dispuesta a qué? pregunto, por preguntar, por hacerte dibujar un mohín, porque conozco la respuesta y los dos sabemos de que hablamos.

Paseas por el canal de mi mano, por el canal que nos aleja de nuestro barrio, de la tranquilidad del hogar. Hoy somos dos expedicionarios, fuera de los límites de nuestra conocida ciudad.

Solo a un kilómetro de la puerta de casa, el mundo está lleno de fábricas, de paredes desconchadas, de grafittis mal escritos, de coches de segunda mano, de pisos de protección oficial. De repente encontramos nuestro objetivo. Una pared inmaculada, ideal para escribir tu frase.

Te lo pregunté sentados en el sofá dos días antes,si pudieras escribir una frase en una pared, algo que te definiera ante el mundo,  ¿qué escribirías? ¿Pero una frase mía o de otro? me preguntas, las dos opciones son válidas pero recuerda que es la frase que te apetece escribir. Te quedaste mirando, y al rato me preguntaste, cuánto rato tengo…tic, tac, tic, tac Te miro y pienso, o a lo mejor te lo digo en voz alta, vamos que dentro tienes escondida esa frase que te gustaría gritar al mundo. Dijiste al rato, ¡La tengo, la tengo! con júbilo colegial, pero no me quisiste contar nada.

Ayer como dos chiquillos fuimos a un centro comercial, y compramos dos spray de pintura, y al volver nos prometimos que lo haríamos, a la tarde siguiente, sin excusas.

Ahora estamos los dos frente a una pared de cal inmaculada, toda para tí y tu frase. Te paras y te sientas, como si no tuvieras prisa, tic, tac, tic, tac, el tiempo pasa, y la tarde se convierte rápidamente en noche, y la aventura ya no parece tan divertida, hasta la pared parece de noche menos blanca, menos invitante. Empieza a hacer frío, y te pregunto a que esperas, tú que llevas una hora mirando hipnotizada, de repente me miras como una madre mira a un chiquillo que no entiende nada, y me dices de sopetón, ya está escrita, ¿No la ves?.

Miro la pared blanca y no leo nada, no hay nada, pero no quiero preguntar por no parecer tonto, volvemos callados a casa, y tú no me miras, después de un rato frío y largo, llegamos hasta la puerta , y al entrar veo como has escrito en la pared del salón “Mi mundo, empieza y acaba en tí” y completas la frase con tus palabras,” ..no tengo nada más que añadir, señor.”.

Posted by Kenzo Tomochu in 18:02:13 | Permalink | Comments (1) »