Thursday, January 31, 2008

Frio


Frío...mirame, ¿no ves como sonrío?
No sé como podría mirarte,
dejame al calor de tu olvido

salta de la conformidad...
no ves que te quiero
sé como te puedo amar

Calor...¿no ves como te añoro?
amame una noche entera
 luego entierra mi lloro
y marcharte luego.
Posted by Kenzo Tomochu at 21:06:22 | Permanent Link | Comments (0) |

Sunday, January 27, 2008

Una botella de vino


Una botella de vino, la última con ella, pienso mientras el camarero nos la presenta diligente. Si hubiera tardado un poco más y actuado con la liturgia debida, podría haberla mirado con más detenimiento mientras ella estaba distraída. 

Agarro el mantel y lo estrujo, por no tocar su mano, esa mano que no hace tanto tiempo me acariciaba. El primer plato transcurre en silencio, un silencio tan insoportable que noto bajo mis pies el latido de la propia tierra, retumbado en el suelo y la seca respiración de las paredes rojas del restaurante, se cuela por mis oídos dejando un rastro de tristeza. Nunca se me dió bien comenzar una conversación, y menos ahora, menos en ese mismo instante, pero no puedo dejar pasar esta última oportunidad.

El vino es excelente, pero su copa continua intacta. La miro y en un susurro le digo que debería estar prohibido disfrutar de un vino como este en soledad. Arranco una leve sonrisa de sus labios, mientras se acerca la copa a la boca y da un sorbo pequeño casi imperceptible, pero noto el asentimiento en su cara, el vino le ha gustado y eso es importante para mi.

Comienzo a hablar, primero mirando la llama de la lampara de aceite, luego me atrevo a mirarla a los ojos,  la conversación se torna sencilla, como antes, como siempre, ella me pregunta, y yo le contesto sin reflexionar, sin esconderme. Las manos se rozan en el segundo plato, y ella se sirve una segunda copa, mientras yo debo ir por mi cuarta, no estoy seguro, pero el cálculo aproximado debe ser correcto porque apenas un cuarto de la botella.

Mi boca mastica la carne despacio, mis oidos mastican sus palabras, ahora dulces que se cuelan por  cada rincón de mi cabeza. Se levanta un momento al baño, y me roza la espalda, como antes, como siempre, y la veo marchar por el pasillo de restaurante con su vestido rojo y su bolso en la mano.

Mientras espero que vuelva, el camarero se acerca y mira la botella casi vacia, y con un gesto me pregunta si abre otra. Antes de que se capaz de abrir la boca, ella, ya regresada, responde por los dos- No gracias, no necesitaremos otra, y mientras mueve su silla hasta acercarla a la mia, pide la cuenta con un gesto. Los negros augurios con los que se presentaba la noche, han desaparecido. Ahora sé que habrá muchas más botellas a su lado.
Posted by Kenzo Tomochu at 19:21:17 | Permanent Link | Comments (0) |

Wednesday, January 23, 2008

¡¡¡Casada!!!


Una palabra y una extraña sensación, la del sudor frío recorriendo el dorso de mi mano.
 ¡Para!, no sigas, no quiero oírlo, ni que me lo cuentes.
 Dejame, dejame en paz y con mis recuerdos, con mis recuerdos de ti y mis sueños.
Dame una rosa llena de espinas, un vaso de vino avinagrado, y un pedazo de pan duro. 

Despiertame una mañana, y descubreme que te has casado. 
Y dimelo a la hora de lavarme los dientes, con la sonrisa helada y mirando mi imagen en el espejo.
Y pienso que todavía estoy dormido, y al despertarme seguir soñando lo mismo.
Te has casado, todavía las palabras retumban, en yunque y martilllo.
Lo digo en voz alta, y me preparo un café.
Ducha fría sin agua, jabón en los ojos y pena.
Pena poca pero pena.
Ahora que te has casado, sólo se me ocurre decir ¡Enhorabuena!
Palabra vacia de contenido y de sentido, que seas feliz, me termino el café
Corbata que ahoga, zapatos pequeños, y lluvía en el cuerpo.
Una extraña sensación vuelve a recorrer mi cuerpo cuando te nombro.

Posted by Kenzo Tomochu at 20:07:20 | Permanent Link | Comments (0) |

Saturday, January 19, 2008

paraules d'amor

Como todas las noches, Ricard se terminó la cena casi sin dirigir la palabra a su mujer, lentamente dejó el plato de sopa en el fregadero y se limpió las gafas...."¿Vas a salir esta noche también?"pregunto ella. "Claro, como siempre, ya sabes que tenemos partida"...


Ricard avanzó por el pasillo lúgubre de la casa de su suegra, lamentando por enésima vez de no haber tenido una vida mejor, su sueldo de funcionario de correos tampoco le permitía tener grandes lujos, pero eso sí, hubiera preferido mil veces poder haber tenido su propia casa con su mujer, que tener que vivir con ese sentimiento de provisionalidad en casa de su suegra...mientras se ponía la camisa limpia...oyó a lo lejos la voz de su suegra que hablaba con su hija ...."Ricard es un vago y no te quiere...encima le consientes que todas las noches se vaya al bar y vuelva de madrugada", deseó oir la voz de Pilar rebatiendo a su madre...pero un amargo silencio continuó al reproche de Doña Virtudes...terminó de peinarse y se miró en el espejo, a sus 52 años no le iban a cambiar ahora, era feo, mediocre y lo sabia...


Bajo a la calle, todavía en el pueblo se respiraban los últimos coletazos del verano, y la gente se mostraba todavia feliz...se asomo desde el ventanal del Bar, y vió como todas las noches a Roger, a Pau y los demás jugando las eternas partidas...él hacia demasiado tiempo que no se habia sentado en esa mesa...pasar por la puerta era como exorcizar la mentira a la que sometía a su mujer...mirar durante unos minutos como jugaban le hacia parecer a sus ojos más pequeño el engaño.


Cogió su pequeño renault y se encaminó hacia la autovía, miró el reloj mecánicamente, le quedaban todavia cuarenta minutos de camino y esperó que Lorelen no hubiera empezado ya, odia perderse cada momento...la entrada a Barcelona estaba como siempre atascada, las malditas obras que le hacian cada noche retrasarse. Aparcó el coche como siempre a dos calles, como una precaución estúpida, quién se iba a esperar que él Ricard López estuviera a las once de la noche deambulando por la calle Rocafort...cuando entró por la puerta Quique le sonrió y le dió la bienvenida....Lorelen ya habia empezado sin esperarle, el bar estaba un poco más vacio que de costumbre, sólo la vieja familia de siempre, mientras Ricard se encaminaba hacia el baño, Lorelen le tiró un beso desde la distancia, ...no pudo dejar reparar en la pareja, sentada en el fondo, que se estaba besando como sí no fueran una pareja...al entrar en el baño volvió a encontrarse con su cara enfrentada por el espejo...a sus 52 años no le iban a cambiar ahora, era feo, mediocre y lo sabia...


Pero cada noche, se sentía el rey de mundo mientras cantaba viejas canciones de amor, pensando en su mujer,... deseaba poder algún día contarle su secreto...hacía más de veinte años que todas las noches, conducía treinta kilómetros para cantar en el bar karaoke, canciones de Sinatra, ...Ricard se ajustó las gafas, mientras en el monitor comenzaban a aparecer las primerar estrofas de "My way"...

Posted by Kenzo Tomochu at 19:52:18 | Permanent Link | Comments (1) |

Thursday, January 17, 2008

Siento la imperiosa necesidad...


El autobus rojo con el número 27 para un momento enfrente de ese hombre, que soy yo, y me da tiempo, aunque son unos escasos segundos, para fijarme en ella. Morena, mirada distraída y una bufanda que le tapa la boca, pero debajo de esa bufanda creo que ella me ha sonreido. 

A lo lejos aparece un taxi libre, esto debe ser una premonición, porque a estas horas nunca pasa un taxi libre, lo paro y le digo las mágicas palabras, deslucidas por el calibre del vehículo objeto de mi persecución,"Siga ese autobus, el 27", el taxista me mira perplejo, hasta que le indico con un gesto de cabeza que se apresure.

El autobus está ahora al final de la calle, a unos 150 metros, le pido al taxista que se ponga en paralelo con el 27, ella continua absorta y mirada perdida, la llamo por gestos desde la ventanilla del taxi, y ella por fin atiende, y con un gesto extrañado me inquiere, me toco el corazón como un Romeo dispuesto a empezar su declaración de amor en el balcón de una Julieta motorizada. El ademan y la postura ridicula de mi cuerpo, la cara del taxista y la ventana medio abierta, confieren al cuatro de una hilaridad contagiosa. Ahora además de la hermosa desconocida me están observando un anciano con gorra de cuadros, un hombre calvo con bigote, y dos colegiales todos riendo.

Sacó de mi maletín una hoja de papel, y escribo con trazo firme y con una grafia que cualquier ordenador confundiría con Arial tamaño 72, la siguiente frase "Siento la imperiosa necesidad de besarte", mientras el coro mira divertido y el señor con bigote aplaude entusiasmado, ella se levanta, mientras me indica que se va a bajar.

El taxista ya más atento a la escena que al tráfico, ha colocado diligente el vehículo a pocos metros de la parada del autobús, mientras ella desciende del autobús, yo me he apeado del taxi, ella se acerca mientras va quitando de su cuello y boca, la bufanda, en una suerte de striptease candido y pudoroso, cuando se llega a mi altura, acerca su boca a mis labios y sella un beso, un beso de primer premio de campeonato de besos sensuales y amordazantes.

El beso dura un suspiro o unos minutos, o ambas fracciones de tiempo a la vez, cuando separamos nuestras bocas, nos quedamos mirando, el taxista continua a unos pasos como convidado de piedra de la escena. Ella por fin habla, dirigiéndose a mi "¿Algo más, Romeo?", me quedo callado, paralizado, todavía impactado por el beso, ella me mira, y luego se dirige al taxista, "Usted, ¿me puede acercar hasta Colón?, acabo de perder mi autobús".

El taxi, para un momento enfrente del niño, en el que me he convertido, mientras ella se despide con un adiós con la mano, mientras su recién recuperada bufanda tapa otra vez la boca que creo que me sonríe.
Posted by Kenzo Tomochu at 14:47:37 | Permanent Link | Comments (0) |

Monday, January 14, 2008

Capri y la Sra Spencer


viene de una historia de http://espumosos.blog.com

La mañana siguiente empezó mas tarde de lo que los dos hubieran querido...la suave brisa africana se se colaba por la ventana medio abierta, Partepone no habia vuelto todavía de su reposo marino e Itocles continuaba convertido en arbol perenne. Pero ella ya estaba despierta desde antes del amanecer.

Le miró mientras él todavía dormía y mientras le acariciaba la mejilla, mentalmente le comenzo a relatar todos sus temores, alertas y miedos...esperaba que la conexion telepática realmente funcionara y no fuera necesario tener que contarselo con palabras, le besó suavemente y se levantó y fue hacia la terraza el dia era soleado y Capri les esperaba....

Lo que ella no sabia es que él no estaba dormido y que con cada caricia de ella había sentido uno por uno sus sentimientos igual que se transmite el telégrafo...

La terraza era un sitio ideal para comenzar el día, la bahia de Nápoles, el mar turquesa y una nueva historia ...

Hace mucho tiempo mi tio Paul recibió un encargo, tendria que pintar un cuadro, hasta aqui nada fuera de lo normal.

La Sra Spencer le citó en su casa de Witham, por aquel entonces ya comenzaba a ser conocido en el ambiente artístico de Chelsea y sus paisajes comenzaban a ser conocidos y solicitados por los coolers londinenses.

La Sra Spencer fue clara con su encargo -Sr D' Aguilar, nunca he salido de Witham y a mis años no lo voy hacer ahora, sin embargo siempre he querido conocer Capri, me gustaria poder disfrutar a traves de sus ojos de la isla. El trato es el siguiente, vaya a Capri, yo correré con los gastos por el tiempo que necesite hasta que vd sea capaz de reflejar plasmando en un cuadro toda la belleza que he oído que la isla tiene, cuando sea capaz vuelva con un cuadro y le pagaré 10.000 libras

Mi tío Paul, no dudó un instante. A las dos semanas estaba alojado en la suite Farouk del hotel Caesar Augustus de Capri. La majestuosidad de la isla le sobrecogía , cada dia encontraba un nuevo rincón que retratar, una nueva de sol y nuevo matiz turquesa en el agua y cada día una nueva gama de colores que él ni siquiera podria haber imaginado.

Durante un mes llenó sus cuadernos de 1000 y 1 dibujos sobre paisajes a cual mas impresionante, pero no estaba seguro de haber cumplido el encargo de Sra Spencer.

Pero una mañana como ésta, mi tío bajó pronto a la playa, esperando ver amanecer con el sol saliendo por detrás de la península ...cuando a lo lejos apareció ella

Morena y con la piel tostada, con un vestido de gasa y mostrando toda la sensualidad de su cuerpo adolescente. Se acercó a mi tío, le beso en los labios,  y lentamente dejó su vestido en la arena y se adentró en el mar mientras el sol comenzaba a despuntar por el horizonte. Justo en ese momento mi tio comprendió que nada podia reflejar mejor la belleza de Capri , ella desaparecio nadando.

Mi tio comenzo freneticamente a dibujar ese momento magico en el cuaderno. Ella no volvio a la orilla o si volvio mi tio no se dio cuenta ...al percatarse que el vestido no estaba..penso si todo seria un sueño...se pregunto si esa bella mujer existia o no. Durante las dos siguientes semanas bajo a la misma hora esperando encontrarla...

Cuando la Sra Spencer recibio el cuadro -bella napolitana adentrandose en el mar al amanecer- monto en colera, devolvió el cuadro a mi tio con una carta llena de improperios sobre la moral, la dignidad y el sentido de la belleza. Mi tío le envio un cheque por los gastos de Capri y el cuaderno de paisajes.

Todavia hoy a sus 82 años se levanta al alba, se sienta en la cama y mirando al cuadro ve amanecer al lado de su guapa napolitana.

El la sonrió le acaricio el pelo y le dijo -vamos un barco nos espera- ella le levantó y se dio cuenta que no habia probado bocado del desayuno tan absorta como estaba en la historia
Posted by Kenzo Tomochu at 19:48:13 | Permanent Link | Comments (0) |

Monday, January 07, 2008

Reivindicar una utopia..


Y pensar que siempre estarás a mi lado, defendiendo los mismos esos mismos principios que un día me hicieron considerarte mi maestro, mi mentor. Pero me he dado cuenta que la vejez te ha transformado en un anciano venerable, pero conformista.

No soporto ver como en nombre de la comodidad invocas soluciones tan impropias de un caracter indomable como el tuyo. Perdiste la garra maestro, y yo posiblemente perdí  al mismo tiempo por el camino a mi maestro.

Soñar que el mundo vuelve a ser nuestro, que podemos mirar a los ojos del resto de mundo, gritando..¡¡eh aquí estamos!!. Y tocar otra vez nuestra canción, sin excusas, sin esclusas que cierren nuestro temperamento.¿Volveras algún día?
Posted by Kenzo Tomochu at 12:27:21 | Permanent Link | Comments (0) |