Tuesday, October 28, 2008

Stay…just a little bit longer

Desde que te conozco me tienes confundido, cada vez que pienso que ya no me puedes sorprender, encuentras un motivo, una razón, para dejarme totalmente descolocado, con la boca abierta, patidifuso y circunflejo.

Y me quedo parado, sin recursos, incapaz de contrarrestar tu vitalidad indómita, esperando agotarla, pero sin tiempo ni ganas para conseguirlo.

La vida es de los arriesgados, de los intrépidos, de los osados aventureros, y yo corazón no pertenezco a ninguna de esa clase. De pequeño, mis aventuras eran tranquilas, estaban plagadas de cuadernos de matemáticas, de diccionarios, de libros, todas mis aventuras fueron imaginarias, grumete al lado del Corsario Negro, cazador en busca de la jirafa blanca o personaje de cualquier libro de Enid Blyton. Y tú mientras tanto rodillas despellejadas, narices sanguinolentas y ojos a la funerala, la capitana intrepida del barrio.

Ahora los dos nos hemos hecho mayores, y tú mantienes el espíritu de tus diez años, dispuesta a comerte el mundo, a pelear por todo y yo con el poso reflexivo de un niño que ya era mayor a los ocho años.

Cómo esperas que reaccione, que esperas que te diga, cuando me coges de la mano y gritas ¡Adelante!

P.D: La canción es la primera canción que bailamos juntos, cuando teníamos catorce años…Stay..just a little bit longer

Posted by Kenzo Tomochu at 11:14:35 | Permalink | No Comments »

Saturday, October 25, 2008

Existencia baldía

La noche caía lentamente sobre tus hombros, y cansada te dejabas caer sobre mi pecho, que te acunaba como tierno regazo.

El viento, la lluvía y la oscuridad dibujan esta noche fuera, dentro sin embargo solos tu y yo. Y los dos abrazados, exhaustos en el sillón, con las luces apagadas, sin ganas de nada, de nada salvo de estar juntos.

A lo lejos ruge el mar de otoño, las olas golpean violentas contra el malecón, miras por la ventana pero con la lluvia no eres capaz de distinguir el horizonte. Miro tu espalda, y recuerdo rincones de tu existencia que me resuenan familiares. No recuerdo cuanto tiempo hace que no dormimos juntos, me acerco lentamente y te abrazo por la espalda, en silencio, y atrapo tu cuerpo de siglos dormido, haces un leve ademán de apartar mis manos, pero tus quejas se ahogan envueltas en los lamentos del mar.

La noche pide cama arropada, la casa está húmeda y fría y fuera nada incita a salir, el reloj se come las horas lentamente, y mi cuerpo febril por abrazar al tuyo, por recordar tus cicatrices de tiempos pasados, por tener otra noche a tu lado.

Posted by Kenzo Tomochu at 22:03:24 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, October 19, 2008

Siempre que me hables en susurros…

¿Dónde se marcha el amor cuando se agota?, ¿se queda inmovil en alguna cavidad interna esperando algún día el retorno, entre huesos y  visceras, entre músculos y tendones? ¿Se escapa en el último beso que se dan?

El hombre siente los huesos cansados, mientras mira el, a todas luces obvio, desamor de ella. El sabe que ya no le ama, pero si el amor que ella una vez sintió estuviera todavia dentro lo podría encontrar.

Siempre que tuviera tiempo, siempre que  en los escasos momentos, que ya intuye que le quedan con ella, fuera capaz, pero el aliento del fracaso le congela la punta de las orejas.

Descompone a su mujer mentalmente, cara, cuerpo , brazos, manos, piernas, tobillos, pies descalzos, si tuviera que buscar el amor perdido, suponiendo que todavía estuviera, suponiendo que no ha muerto y solo está congelado, inerte en algún lugar del cuerpo de su mujer.

El cerebro de su mujer, equivale en tamaño a dos manos cerradas enfrentadas puño a puño, un sitio inmenso para que ese amor se haya podido esconder, entre recuerdos, entre hechos aprendidos, sin pensarlo más se da cuenta que sin duda es allí donde se ha escondido.

Se acerca a la oreja de ella, y con tiernas palabras, con susurros, intenta sacar ese amor perdido de alguna caverna, de ese lugar oscuro, ella se mantiene inmovil, con el cuerpo tenso, él continua, hablando lentamente, recordando al amor, lo felices que fueron, prometiendo futuros placeres…así sigue por horas, por días, hablando siempre en susurros…al cabo de un mes el cuerpo de ella, parece menos agarrotado, y un día él se fija que ella ha cambiado, y se da cuenta que el amor se ha vuelto a distribuir por todo el cuerpo de ella, pecho, nariz, tobillos, y hasta en el huesillo que sobresale de su muñeca…

El pregunta ¿Me quieres? y ella, o el amor, o ambos al unísono responden…siempre que me hables en susurros…

Posted by Kenzo Tomochu at 10:22:04 | Permalink | No Comments »

Friday, October 17, 2008

Una tarde de lluvia

Sentado frente a ti me doy cuenta de lo mayores que nos hemos hecho. Tanto tiempo no puede haber pasado en vano, miro tus manos, como destrozan una servilleta de papel, que se convierten en pequeñas bolitas.Es curioso cuanto rato somos capaces de estar en silencio, uno frente a otro, en nuestro bar del centro.

Las tardes de lluvia, nos encontramos bajo el mismo techo, viendo el cielo gris convierto una nube en un anticipo de un placer anunciado, sé que si el cielo se nubla y amenaza lluvia, esa tarde te veré.

Hoy es una tarde como otra cualquiera de otoño, pero hoy llueve y mi corazón se detiene y se acompasa al ritmo de las gotas que repiquetean en el suelo.

Te miro a la cara, y me detengo en tus ojos inexpresivos, muertos al nacer, ciegos de mirada, incapaces de devolverme la mirada.

Todas las tardes de lluvia, recoges tu pequeño kiosko de lotería, y te sientas delante de una taza de café, y yo me coloco enfrente casi a la distancia de un abrazo, sin hablarte nunca, sin conocerme, compartiendo cafés y gotas de lluvía.

Te amo en silencio desde el primer café, te amare todas las tardes lluviosas, te esperaré y me sentaré a mirarte, callado, esperando algún día acercarme a ti, deseando que me respondas, deseando que me ames.

Posted by Kenzo Tomochu at 18:25:17 | Permalink | Comments (1) »

Tuesday, October 14, 2008

No time for regret

Cuando la noche llega, la sombra de la torre cae sobre el río, luz de luna, reflejos oscuros de nocturno paisaje. Con la sombra escondida no aciertas a encontrar el camino a casa, aunque la sirena varada en tierra te llama con desgarrados lamentos de amor.

Cuando la noche cae, tu naturaleza humana pierde poco a poco su forma y se convierte en un triste remedo de ti. Te escondes de la noche y te ocultas de esa oscuridad que te aterra. Cuando va cayendo el día y en la hora nona comienzas a rezar hasta la caída del sol, como un monje penitente, un monje que ha perdido la fe.

Ella levanta su manto y llora, llora y te llama, estremece el cielo con su llanto, su lamento corta el viento, y tú desde lejos, escuchas ese desgarrado reclamo, pero no atiendes, te encoges, te acorazas, te quedas inmovil.

Piensas que ya volverá la luz del día, que mañana será diferente, que ella te esperará dormida en la cama, cansada de esperar, harta de esperar, desilusionada por esperar.

La bruma te oculta a los pies de la torre, que acodas, te enroscas sobre ti mismo, y te dejas estar, desde la caida de la noche hasta el nuevo día.

Posted by Kenzo Tomochu at 23:44:58 | Permalink | No Comments »

Saturday, October 11, 2008

Una noche de esas, cerca de noviembre

Una noche cerca de noviembre, cuando todavía el frío no  ha aparecido, pero es imposible salir sin una simple chaqueta, o incluso un abrigo, si eres una persona friolera, una noche de esas, la conocí.

No era una noche especialmente estrellada, ni la luna asomaba especial en el cielo, se podía decir que nada en aquella noche la hacia parecer diferente. Una ligera brisa hacia que refrescara todavía un poco más.

Yo no sabía que esa noche se convertiría en una de las noches más apasionantes de mi larga vida. Ni siquiera era capaz de intuir que detrás de una cara anodina, detrás de una mirada triste, estaba la mujer más extraordinaría que jamás conocí. No sé como apareció en mi habitación, con cualquier excusa, no sé como pero allí estaba enfrente mío. Así la conocí.

Apenas comenzó a hablar, el tiempo se detuvo, las palabras se convirtieron en música, una música se colaba por las rendijas, por las grietas de un cuerpo apergaminado como el mío, las sensaciones y emociones iban dando paso a recuerdos dormidos, olvidados en tendones y huesos demasiado viejos para ser sujetados por músculos ahora rejuvenidos.

Lancé un suspiro, sólo para ser oído, solo para recordarme a mi mismo que esto no era un sueño, que estaba aconteciendo en realidad. Miré un espejo que reflejaba esa luna sosa, y me sorprendí al verme solo, no estaba ella, ese cuerpo encima del mio que estaba acariciando en ese mismo instante, no se reflejaba en el espejo. Me levanto de la cama, y no queda rastro de ella. Pero no estaba dormido, no era un sueño, te lo juro, no puede ser que una de las mujeres más apasionante y apasionada que he podido conocer, no exista en realidad.

Los pies helados, el frio de la noche se transmite del desnudo suelo de marmol a través de mis articulaciones, mi horizonte es blanco, cuatro veces blanco. Solo ese espejo, ese espejo que a través de un pequeña rendija que hace de ventana, captura la luna y de día el sol, sólo ese espejo puebla mi desnuda existencia.

Ahora mi conciencia se reactiva, con el frio de la noche, de una noche cerca de noviembre, es imposible que en esta noche la conociera, hace más de quince años, que no salgo de esta habitación, retiro voluntario, apartado del mundo. sin más compañía que ese espejo que me explica cuando el día se convierte en noche.

Hoy la vida, puede comenzar de nuevo, por primera vez he sentido la necesidad de escapar de este limitado mundo que he construído para mi. Todo por conocerla, aunque sea producto de mi imaginación o aunque no lo sea. Miro al espejo y miro otra vez al hombre anciano en el que me he convertido, pero el espejo no devuelve esa imagen, no, devuelve la imagen de la mujer anodida, que me pide que escape, que no vuelva a esta carcel de mi reclusión personal.

Abro la puerta y salgo corriendo a la calle, en pijama, en una noche cerca de noviembre y el frío aíre me llena los pulmones, me hacen sentir vivo, y me siento en el suelo, mirando la luna y las escasas estrellas que se colocan en hilera en el firmamento, ahora si me parece una noche hermosa, una noche especial, y no solo porque conocí a una mujer especial, sino porque recuerdo que estoy vivo, que puedo continuar y salir.

Era una noche de esas de otoño, y yo estaba en pijama en la calle, no sé me ocurrió una historia mejor para esa pareja de municipales que detuvieron su coche al lado mío.

P.S.  cantan los finalistas de 2008 de factor X-Dinamarca.Vocaloca, es el segundo video,en el canta Katrine, la hermana pequeña de Lars.

Posted by Kenzo Tomochu at 23:05:51 | Permalink | Comments (4)

Monday, October 6, 2008

Breve

Podré pasar por tu lado sin siquiera rozarte con la mirada?, no lo sé
 
¿Qué pensar cuando tú me contestas que me tome una coca cola con un poco de hielo?, qué los clásicos siempre triunfan.

Llevo más noches sin dormir de las que recuerdo, y me gustaría poder dormir sólo por despertar a tu lado.

Posted by Kenzo Tomochu at 12:28:07 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, October 5, 2008

El hombre simplificado

Por algún desgraciado incidente me estaba convirtiendo en habitual del bar. Todas las semanas me dejaba caer por la entrada, y después de unos instantes de protocolaria duda, entraba.

Me dí cuenta que me había convertido en un cliente, el día que Sam no necesitó preguntarme, o yo no tuve que decir que quería y antes de darme cuenta, allí estaba un whisky escocés en vaso bajo con sólo tres hielos. El bol de frutos secos fue mi primer amigo las primeras semanas, no me relacionaba con nadie, sólo observaba, bebía a sorbos lentos, y me levantaba y salía por la puerta al terminar la copa.

Al final de la tercera semana, me costaba levantarme al terminarla, y Sam debió darse también cuenta, porque me preguntó si quería otra, y mi cabeza afirmó.

Mi pelo olía a humo, mi aliento a alcohol, las manos grasientas y con restos de sal de los frutos secos, de repente estaba a punto de ponerme a llorar. Sam me miró desde el fondo de la barra y con un gesto inquirió si todo estaba bien. Tardé en responder, pero levanté la copa a manera de brindis y esbozé un media sonrisa, pero por dentro sabía que no estaba bien, nada estaba bien.

Porque a ratos como estos momentos, solo soy un hombre simplificado,  soy un hombre triste, cansado y solo, y mientras mis palabras, esas que me entretengo en escribir en una servilleta, vuelan y se escapan del papel y se posan en los hombros de la gente, son solo nostalgias, tristezas escritas, que por no quedarse a mi lado, se marchan hacía otros veranos, emigran y me dejan con el vaso vacio y los dedos manchados de tinta.

Posted by Kenzo Tomochu at 21:39:27 | Permalink | Comments (4)

Thursday, October 2, 2008

Cuento para una noche

Si te empeñas en dejarme sin palabras, timido, abotargado, inmovil desde y para  siempre, será dificil, casí imposible que de mis dedos cansados, con la artritis de los años, las palabras nazcan, que se acerquen a ti, flotando, volando.

Las noches de sol brillante, cuando el verano confunde a la luna, y la pide que se esconda, que en vez de hibernar, veranee, las hojas del árbol, se solazan, se encantan con cada rayo, con cada hoja un rayo marida, y se queda a pasar un verano, o una vida. Y las lágrimas de emoción de un niño construyen un mar, un mar de juguete con barcos de papel.

Brisas, no se sueñas, no sé si soñarias, pero esta noche deja que el sol también se acueste en un manto de hierba, que duerma, y que las últimas luces brillen y mueran en tus ojos.

Y ahora me miro las manos cansadas que me piden que pare, que no siga, que duele, que la letra que más duele es la última escrita, que antes de depositarse en un papel, ya se escapa y huye.

Me dices que escriba un cuento, una historia, y no te creas que es fácil tampoco.

Buenas noches, un beso

Posted by Kenzo Tomochu at 08:29:15 | Permalink | Comments (2)

Wednesday, October 1, 2008

Aunque te parezca extraño

Aunque te parezca extraño, esta noche no ha llegado sola. Esta no es una noche de las que estamos acostumbrados, de sofá, de luz mortecina y pocas palabras.

Hoy nada más llegar a casa, he sentido la necesidad de abrazarte y decirte que te quiero, ´sorpresa por sorpresa, tú me has sorprendido quemándome a besos los labios. Me miras a los ojos, y la vida vuelve a empezar.

Pronuncias en silencio promesas de amor, que mis timpanos reciben en alegria.
 
Esta noche, el tiempo ha vuelto atrás a nuestros años felices, a aquellos años donde no hacía falta terminar las frases, recuerdas que estuvimos más de un mes durmiendo con el colchón en el suelo, porque no veíamos la necesidad  de montar la cama, y las piezas se acumulan apiladas contra la pared. Ahora miro esa pared, y la veo vieja, más que nosotros. No sé que pasa esta noche, pero no me voy a parar a averiguarlo, simplemente voy a dejar que esta noche nos envuelva.

Mientras cenamos con una copa de vino, nuestros ojos brillan, agarrados de la mano, por el pasillo, retrocedemos más de mil noches, me abrazo a ti, te abrazas a mi.

Despacio nos vamos recordando, leyendo nuestras pieles, como pergaminos de antaño, recobrando las perdidas sensaciones, reencontrando cuerpo con cuerpo, saludándose y recuperándose de las ausencias, suspiros que resuenan como placeres de hace siglos, destrozando las telarañas, rompiendo los desencuentros.

Aunque te parezca extraño, esta noche pensaba que sería bonito volver al pasado, mientras giraba la llave de la puerta de entrada, y me preguntaba que pasaría si esta noche, te abrazará y te dijera que te quiero.

Posted by Kenzo Tomochu at 22:24:22 | Permalink | Comments (2)