Tuesday, October 14, 2008

No time for regret

Cuando la noche llega, la sombra de la torre cae sobre el río, luz de luna, reflejos oscuros de nocturno paisaje. Con la sombra escondida no aciertas a encontrar el camino a casa, aunque la sirena varada en tierra te llama con desgarrados lamentos de amor.

Cuando la noche cae, tu naturaleza humana pierde poco a poco su forma y se convierte en un triste remedo de ti. Te escondes de la noche y te ocultas de esa oscuridad que te aterra. Cuando va cayendo el día y en la hora nona comienzas a rezar hasta la caída del sol, como un monje penitente, un monje que ha perdido la fe.

Ella levanta su manto y llora, llora y te llama, estremece el cielo con su llanto, su lamento corta el viento, y tú desde lejos, escuchas ese desgarrado reclamo, pero no atiendes, te encoges, te acorazas, te quedas inmovil.

Piensas que ya volverá la luz del día, que mañana será diferente, que ella te esperará dormida en la cama, cansada de esperar, harta de esperar, desilusionada por esperar.

La bruma te oculta a los pies de la torre, que acodas, te enroscas sobre ti mismo, y te dejas estar, desde la caida de la noche hasta el nuevo día.

Posted by Kenzo Tomochu in 23:44:58
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