No time for regret
Cuando la noche cae, tu naturaleza humana pierde poco a poco su forma y se convierte en un triste remedo de ti. Te escondes de la noche y te ocultas de esa oscuridad que te aterra. Cuando va cayendo el día y en la hora nona comienzas a rezar hasta la caída del sol, como un monje penitente, un monje que ha perdido la fe.
Ella levanta su manto y llora, llora y te llama, estremece el cielo con su llanto, su lamento corta el viento, y tú desde lejos, escuchas ese desgarrado reclamo, pero no atiendes, te encoges, te acorazas, te quedas inmovil.
Piensas que ya volverá la luz del día, que mañana será diferente, que ella te esperará dormida en la cama, cansada de esperar, harta de esperar, desilusionada por esperar.
La bruma te oculta a los pies de la torre, que acodas, te enroscas sobre ti mismo, y te dejas estar, desde la caida de la noche hasta el nuevo día.