Sunday, October 19, 2008

Siempre que me hables en susurros…

¿Dónde se marcha el amor cuando se agota?, ¿se queda inmovil en alguna cavidad interna esperando algún día el retorno, entre huesos y  visceras, entre músculos y tendones? ¿Se escapa en el último beso que se dan?

El hombre siente los huesos cansados, mientras mira el, a todas luces obvio, desamor de ella. El sabe que ya no le ama, pero si el amor que ella una vez sintió estuviera todavia dentro lo podría encontrar.

Siempre que tuviera tiempo, siempre que  en los escasos momentos, que ya intuye que le quedan con ella, fuera capaz, pero el aliento del fracaso le congela la punta de las orejas.

Descompone a su mujer mentalmente, cara, cuerpo , brazos, manos, piernas, tobillos, pies descalzos, si tuviera que buscar el amor perdido, suponiendo que todavía estuviera, suponiendo que no ha muerto y solo está congelado, inerte en algún lugar del cuerpo de su mujer.

El cerebro de su mujer, equivale en tamaño a dos manos cerradas enfrentadas puño a puño, un sitio inmenso para que ese amor se haya podido esconder, entre recuerdos, entre hechos aprendidos, sin pensarlo más se da cuenta que sin duda es allí donde se ha escondido.

Se acerca a la oreja de ella, y con tiernas palabras, con susurros, intenta sacar ese amor perdido de alguna caverna, de ese lugar oscuro, ella se mantiene inmovil, con el cuerpo tenso, él continua, hablando lentamente, recordando al amor, lo felices que fueron, prometiendo futuros placeres…así sigue por horas, por días, hablando siempre en susurros…al cabo de un mes el cuerpo de ella, parece menos agarrotado, y un día él se fija que ella ha cambiado, y se da cuenta que el amor se ha vuelto a distribuir por todo el cuerpo de ella, pecho, nariz, tobillos, y hasta en el huesillo que sobresale de su muñeca…

El pregunta ¿Me quieres? y ella, o el amor, o ambos al unísono responden…siempre que me hables en susurros…

Posted by Kenzo Tomochu in 10:22:04 | Permalink | No Comments »