The touch of your lips…
Las calles destilaban la humedad del invierno, las suaves luces de la Navidad, la música de un bohemio callejero, y después de tres vasos de glogg la vida se ve de otra forma. No tiene nada de malo pasear por Nyhavn, dejarse llevar, esperando que algo diferente pase. Aunque esta tarde tienes que terminar un pasaje pendiente de tu vida.
No se puede esperar encontrar las mismas emociones que dejaste hace más dos años, empaquetadas en su garaje junto a tu sueter preferido, dos docenas de viejos libros, y los restos de un naufragio.
El camino a la casa de los Tonder, siempre ha sido sombrio, incluso en verano, pero cuando la noche aparece a las cuatro de la tarde, la neblina húmeda dibuja un paseo espectral entre los arbustos, no es que me apetezca mucho la situación, pero es necesario terminar, acabar, recojer los restos de tu vida, una vida que murió.
Llamas al timbre, dentro las velas de adviento, y un leve rumor de música, crees adivinar la canción, “the touch of your lips”, Poul sale y te saluda con antigua familiaridad, pero sin el cariño de antes, para él también se un momento tenso, y cuanto antes termine mejor.
Ella baja por la escalera, sencilla, con un viejo jersey de cuello vuelto y sonríe, dos besos, y una conversación plagada de lejanas obviedades. Por suerte has decidido que el taxi espere, y eso te permite tener más de un testigo lejano de la escena, y no hacerla más larga de lo estrictamente necesario, y no tener que aceptar una obligada invitación a cenar.
Dos cajas en un maletero, el estómago flotando por los glogg, y los ecos de un viejo jazz, que te acompañó, que resiste a morir, que pelea a duras penas, tarareando en tu cabeza añejos ritmos. Le preguntas al taxista si le importa dejar las cajas en la Kommune, para que alguien las aproveche más que tú, te pones encima ese sueter que te acompañó en las tardes de domingos en compañía y ahora solo abriga.
Dos horas más tarde, la neblina y dos o tres glogg más hacen que la escena que acabas de vivir, comience a ser un recuerdo lejano, sin embargo como dice la canción, cada vez que dices adiós mueres un poco.