Saturday, December 27, 2008

The touch of your lips…

Las calles destilaban la humedad del invierno, las suaves luces de la Navidad, la música de un bohemio callejero, y después de tres vasos de glogg la vida se ve de otra forma. No tiene nada de malo pasear por Nyhavn, dejarse llevar, esperando que algo diferente pase. Aunque esta tarde tienes que terminar un pasaje pendiente de tu vida.

No se puede esperar encontrar las mismas emociones que dejaste hace más dos años, empaquetadas en su garaje junto a tu sueter preferido, dos docenas de viejos libros, y los restos de un naufragio.

El camino a la casa de los Tonder, siempre ha sido sombrio, incluso en verano, pero cuando la noche aparece a las cuatro de la tarde, la neblina húmeda dibuja un paseo espectral entre los arbustos, no es que me apetezca mucho la situación, pero es necesario terminar, acabar, recojer los restos de tu vida, una vida que murió.

Llamas al timbre, dentro las velas de adviento, y un leve rumor de música, crees adivinar la canción, “the touch of your lips”, Poul sale y te saluda con antigua familiaridad, pero sin el cariño de antes, para él también se un momento tenso, y cuanto antes termine mejor.

Ella baja por la escalera, sencilla, con un viejo jersey de cuello vuelto y sonríe, dos besos, y una conversación plagada de lejanas obviedades. Por suerte has decidido que el taxi espere, y eso te permite tener más de un testigo lejano de la escena, y no hacerla más larga de lo estrictamente necesario, y no tener que aceptar una obligada invitación a cenar.

Dos cajas en un maletero, el estómago flotando por los glogg, y los ecos de un viejo jazz, que te acompañó, que resiste a morir, que pelea a duras penas, tarareando en tu cabeza añejos ritmos. Le preguntas al taxista si le importa dejar las cajas en la Kommune, para que alguien las aproveche más que tú, te pones encima ese sueter que te acompañó en las tardes de domingos en compañía y ahora solo abriga.

Dos horas más tarde, la neblina y dos o tres glogg más hacen que la escena que acabas de vivir, comience a ser un recuerdo lejano, sin embargo como dice la canción, cada vez que dices adiós mueres un poco.

Posted by Kenzo Tomochu at 19:00:37 | Permalink | Comments (2)

Friday, December 26, 2008

Xmas tale

Miras por un instante al cielo, esperando que la nieve haga por fin acto de presencia, ese color acero de las nubes y un súbito descenso de las temperaturas, hace esta hipótesis bastante verosímil.

Quizás esperas que porqué es Navidad, la nieve tiña el paísaje de cierto aíre melancólico que te haga recordar a tu infancia. Quizás porqué es Navidad esperas que aparezca en tu teléfono un mensaje de ella, deseándote una feliz navidad. Pero a veces solo es Navidad en los anuncios publicitarios, en las luces que iluminan las calles de tu barrio, y en las felicitaciones que inundan tu buzón.

Pero si lo piensas detenidamente, te da igual, que ella te felicite o no, es una cuestión menor, mientras avanzas por una calle tomando un chocolate caliente con nata. Las manos cargadas de bolsas, regalos para todo los que quieres, regalos para compensar tus malas acciones, regalos para repartir felicidad.

Por fin la nieve hace acto de presencia, y la felicidad en este mismo momento es sólo quedarse bajo unos gigantes copos de nieve, no hace falta más. Ves a una hermosa mujer en la acera de enfrente, esperando cruzar, cuando lo haga la invitarás a cenar…solo porque es Navidad, solo porque está nevando y apetece un poco de sopa caliente, solo por que necesitas compartir esta felicidad, la miras sonriendo y ella devuelve sonrisa por sonrisa, la mitad del camino ya está hecho.

Posted by Kenzo Tomochu at 16:17:33 | Permalink | Comments (3)

Friday, December 12, 2008

Una noche de luna

Con el cansancio de mil años, con la madurez de cuatro vidas seguidas, con la paciencia de un vino de cepa añeja, así esperaba una noche como la de hoy.

La luna besando la tierra, llena sobre el mar, pegada, tan cerca que puedes ver a simple vista todas las arrugas de su cara cansada. Y en la mirada de todas las ventanas se refleja el brillo en los ojos y mientras miro por la ventana, estrujo un periódico que recuerda que una noche como hoy, la luna brilla más fuerte que en los últimos quince años.

Quince años, mil novecientos noventa y tres, entonces la luna a lo mejor brillaba igual que hoy, pero no miraba el cielo, al menos no con la intención que lo miro hoy. Ya es noche profunda en casi todo el mundo que tú y yo conocemos…y te imagino mirando por la ventana de tu habitación, mirando al jardín, las gotas de agua cayendo y tú con la ventana abierta, fumando un cigarrillo, y prometiendote a ti misma que será el último.

Si es verdad que vemos la misma luna, ahora la tendrás encima de tu cabeza y los reflejos brillarán en tu pelo…sé que estas despierta, porque yo también estoy despierto, y ha sido tu recuerdo el que me ha hecho despertar. Apuras el cigarro, vas a la cocina y lo apagas en el grifo, y lo tiras a la basura, enciendes la luz del baño y te lavas los dientes. Quizás todavía tienes el pelo mojado… cuando estabamos juntos me encantaba el olor de tu pelo mojado en la almohada, y abrazarme a  tu cuerpo oliendo a lavanda y menta, y dormirme a tu lado con la ventana abierta…

Si esta noche estás en tu habitación, es que esta noche no has ido a dormir a su casa, no te preocupes, él esta cerca, y mañana estará allí…ahora apago la luz de mi habitación y todo parece un poco diferente, ahora puedo imaginar que los muebles se han transformado…y que hasta yo mismo he cambiado…

Mi cama es tan grande, la ventana es tan pequeña, y son los recuerdos me traen esta noche tu imagen, pero no te levantes, sigue en tu cama, ahora te has puesto la camiseta y escondes un libro debajo de la almohada, la luz se apaga y la luz de la farola y de la luna proyecta sombras en tu cama…

Antes, no se cuanto tiempo antes, tenía miedo de estar así, sólo y tú allí sola, pero sola de mi y en realidad bien acompañada,  pero esta noche, cada uno en nuestra cama y pensando en el otro, y esperando que sea feliz, cada noche, y en cada oportunidad…

Me gustaría que me pudieras ver ahora, y mientras un coche camina despacio sin luces por mi calle,  estoy con mi cara pegada al cristal, el frío de la noche me despierta un poco…el semaforo pasa de rojo a verde y otra vez a rojo sin que nadie se queje…

Descansa, mientras el sueño te llega, sólo por hoy hemos estado conectados, sólo por hoy mientras te quedas dormida, te he arropado…duerme sweet angel, sov godt y piensa en él…sólo por esta noche has pensado en mi, pero es un recuerdo parado en el tiempo…no significa más que hoy antes de ir a dormir te has acordado de mi…y sólo a lo mejor porque te has acordado de mi, yo me he despertado y he tenido que abrir la persiana y mirar al cielo…y a esta luna llena..

Leo lo que acabo de escribir, sorbo un poco de whisky y escucho a  Eli  Reed, mientras tanto también habrás llegado a tu cama, esta vez una cama prestada,…mientras en mi mesa el whisky se va terminando, pienso en cuanta gente se está acostando hoy, en ese mundo que conocemos, y cuantos han tenido un mal día…quizás ese amigo que vió hoy a su ex-novia, y tiene dos camas, una en cada ciudad…quizás el otro amigo que duerme de lunes a jueves pensando en que ojalá sus fines de semana duraran toda la semana…

Y yo, ahora sí y de verdad, me levanto de mi sofá, apago la luz y camino por el pasillo, me lavo parsimoniosamente los dientes, me pongo a oscuras el pijama y me tumbo en esa cama grande, y dejo que todos estos pensamientos floten por encima de mi cabeza y de mi cuerpo, mientras me quedo dormido. Buenas noches, descansad mis queridos…

Posted by Kenzo Tomochu at 20:55:24 | Permalink | Comments (5)

Monday, December 8, 2008

El camino de vuelta a casa

Aire fresco, lluvia de madrugada, las gotas te empapan mientras corres, a tu lado tu viejo amigo, que adecúa su ritmo al tuyo, el camino está embarrado, y Otto ladra haciéndose oír, sin saber que hace tiempo que nadie vive en la casa de al lado.

Todavía no ha salido el sol, pero en invierno siempre se retrasa un poco más de lo normal, dicen que la noche es más oscura justo antes de amanecer, pero hoy esto no es tan cierto, el cielo está lleno de nubes rojas, que descargan gotas sobre una tierra aún fertil. Las farolas iluminan a lo lejos, el mar bravío retumba a lo lejos estrellando su intemporal furia contra el malecón.

Cuando llegues a casa, si llegas a casa… repite mi cabeza como un mantra, mientras las zapatillas devoran metros y kilometros, huyendo a la carrera, con la cara empapada de lluvia fría,… si llegas a casa, si alguna vez vuelves a casa…

El aliento te falta, cuando termnas de subir la última colina, tus piernas pesadas, Otto te mira con ganas de volver, el barro ha ocultado el vello de las piernas y unos calcetines viejos.

Si alguna vez llegas de vuelta a casa, si recuerdas el camino de casa,  una casa a más de cinco mil kilómetros, más de seis años, pero tú has escogido vivir lejos de tus recuerdos, o a lo mejor lo elegiste hace demasiado tiempo, cuando tus perspectivas eran diferentes, y ahora cada mañana mientras corres por la niebla, recorres mentalmente el camino que te lleva a casa, a tu hogar…

Hoy el sol no va a acudir a la cita, respiras hondo, y te dejas llevar colina abajo por unas piernas cansadas, camino de vuelta al lugar donde vives.

Posted by Kenzo Tomochu at 17:09:30 | Permalink | No Comments »

Saturday, December 6, 2008

¿Sueñas?

Bajas caminando despacio, sin prisa, dejando que la noche te vaya atrapando, que el frío de una noche de diciembre se meta dentro de tu abrigo, es una noche cualquiera, pero has decidido que esta noche el tiempo no sea importante, no tienes ningún motivo para volver al hotel. Las luces de neón se acuestan tarde, y tú esperas esta noche acostarte más tarde que ellas.

Las puertas cerradas de comercios en ruina, la crisis no solo aparece en la televisión, dos paquistanies beben latas de cerveza por la calle, mientras en los restos de un periódico de ayer, un columnista acusa veladamente a su país de atentar en la India.

Perderse en la ciudad, caminando a ninguna parte, no esperarte nadie en una cama de hotel fría, dejar a la última rubia en la puerta de su casa hace más de una hora. El aliento recuerda el último beso que diste, fresco de noche abierta, nostálgico y meláncolico.

Dos travestis se bajan de un taxi, abrigos que apenas tapan unas tetas de plastico y unos culos de silicona. Demasiado frío, poca ropa y menos clientes, se quejan en voz alta.

Miras el reloj por primera vez desde que anocheció, y te sorprendes de lo temprano que es, teniendo en cuenta que hoy esperas ver amanecer. Entras en el primer bar abierto, apenas el camarero y un par de clientes, olor a calamares fritos, que te recuerda que hace bastante tiempo que has cenado. Un gin tonic de ginebra nacional, y te sientas enfrente del ventanal a la Gran Vía.

Sueñas con otra noche a su lado, sueñas con pasear por la tarde cogidos del brazo, sin prisa como esta noche. Sueñas con que te devuelva a la realidad, apuras la ginebra y le haces un gesto al camarero para que te traiga otro. Dentro hace calor, no te apetece seguir caminando. Cierras durante un instante los ojos, suficiente para soñar, escaso para olvidarte de ella.

Posted by Kenzo Tomochu at 19:51:11 | Permalink | No Comments »