Tuesday, March 18, 2008

Ayer te prometí un cuento más...


Hay veces que no es fácil escribir, no porque las historias no fluyan en tu cabeza, sino porque no siempres tienes las ganas de contarlas o la fuerza de escribirlas. Pero no me queda más remedio que ofrecerte algo, porque ayer me prometí contarte un cuento más...

Y ahora que volveré a verte en menos de tres horas, y vamos a ir a un sitio que me encanta, Dragor, y posiblemente si nos sentamos en el cesped te contaré porque te he llevado hasta allí, porque en mitad de verano, y en una noche de estrellas,  pero dejaré escritas estas líneas por si acaso no encuentro el momento o me siento incapaz de contartelo.

Hace muchos años, los días de domingo iba con mis padres a Dragor, a pasear por la playa, desde la punta del faro, hasta la colina. Después siempre acababamos comiendo en un pequeño restaurante al lado del puerto, y toda la familia compartía lo acontecido durante la semana. Toda la semana la pasabamos esperando el domingo, recuerdo que en ese restaurante tomé mi primera copa de vino, bajo la mirada de mis padres. Mi hermana nos contó que se casaba y mi padre celebró su jubilación una tarde de domingo.

 Pero un día, dejamos de ir, no sé porqué, quizás porque me hice mayor, o porque nos fuimos distanciando, no recuerdo si fue al cumplir los quince o los dieciséis, pero un domingo sin tener que decirnos nada, nadie hizo ningún ademán, y desde ese día nunca volvimos juntos a Dragor.

En mis recuerdos de aquella época,  Dragor siempre aparece bañado por el sol. Y pasaron más de diez años hasta que volví a Dragor, y fue una noche de agosto, limpia y con luna como hoy, y ella, nunca te he hablado de ella, se sentó a mi lado, durante un concierto de verano. Al terminar la segunda parte, nos miramos, y después de esa mirada y durante el resto de ese verano, no nos volvimos a separar, y volvimos cada tarde a pasear a la playa de Dragor.

La última noche de verano, en lo alto de la colina, me prometí que a la que fuera mi mujer, le pediría que se casara conmigo, en lo alto de esta colina, en una noche de verano con la luna en lo más alto, mientras a lo lejos el viento hacía tintinear los mástiles de los barcos.

Espero que entiendas, porqué en esta noche de verano me he empeñado en llevarte a Dragor.


 
Posted by Kenzo Tomochu at 00:00:15 | Permanent Link | Comments (0) |

Friday, March 14, 2008

Entretenimiento


El niño apiló las piedras en un montón, no era un gran montón de piedras pero él se sentía contento de que ese montón de piedras era solo de él, estaba en la playa el sol le quemaba la cara y las olas rompían justo a sus pies.

A los siete años no se debe esperar más de la vida, pensó el niño hecho hombre, mientras recordaba ese momento.Encendió otro cigarrillo, mientrás la megafonía del aeropuerto anunciaba el retraso de su avión.
Posted by Kenzo Tomochu at 07:42:33 | Permanent Link | Comments (0) |

Monday, March 10, 2008

Una explicación etimológica


Recorrió las mejores universidades del pais intentando dar con la palabra en cuestion "osio"... reputados lingüistas no fueron capaces de darle una respuesta concluyente.

Algunos citaban la clara raiz germánica para decantarse por una explicacion que a Germán no le llegaba a convencer....

Incluso tomó parte en una discursión en la Real Academia sobre el caracter masculino o femenino de la palabra, que protagonizaron el asiento "d" con "F". La Discursión fue zanjada por "A" con un rotundo "Esa palabra no existe, con lo cual caballero, es un tonteria buscarle significado".

Algún mes más tarde, cuando ya estaba resignado a su suerte acertó un día a pasar por una diminuta tienda de la calle libreros. En el escaparate un libro le hizo agitarse, "Diccionario de las palabras olvidadas" rapidamente entró...."¿Quiere usted comprarlo?"...German le miró y casi sin aliento dijo "Dejeme primero consultarlo"....

Pasó las hojas amarillentas rápidamente hasta llegar a la O. Allí estaba, "osio: instrumento empleado por las mujeres mayas para generar tristeza en el corazon de los hombres"...

Salió rapidamente con el libro debajo del brazo...ahora todo estaba claro...no era ella la que le hacia estar en ese estado de tristeza casi perenne cada vez que se veian...y las despedidas en su portal...la culpa era del nombre de la calle donde ella vivia ....calle del Osio....era la calle y no ella....

Rapidamente montó en un taxi y con el libro debajo del brazo se dirigio triunfante a la calle osio ahora le podria contar a Laura la razon...

Pagó sin mirar el cambio y en un salto entró en el portal y se encaminó hacia el ascensor...el portero le sonrió mientras le hablaba pausado... "Don Germán que alegria volver a verle...si viene buscando a Doña Laura tengo que decirle que hace mas de un mes se mudó...su nueva direccion es calle del Olvido 23"

Posted by Kenzo Tomochu at 23:34:18 | Permanent Link | Comments (0) |