Tuesday, January 27, 2009

Tristeza y soledad en un solo lugar…

Tristeza y soledad en un solo lugar, respirando pesar en cada mirada y sintiendo miedo por no volver a tenerla. Las paredes le recordaban que el frío no debería volver a aterrarle, pero la distancia y el no saberse cerca de ella le generaban una cierta sensación de incomodidad, quizás pasajera, quizás perenne, pero que no sabía explicar con palabras, el sentimiento de no tenerla con él le dolía en la barriga, no en el corazón.

Cuatro noches permaneció así acurrucado en el fondo de la estancia sin atreverse a salir, postrado por su propia inseguridad y el temor de enfrentarse al resto del mundo.

La quinta noche, una voz le habló en sueños, “Te queda tanto por vivir amigo, no debes quedarte así”. A la mañana siguiente recordó vagamente la sensación de bienestar que le producía el despertar cuando era pequeño, y olía a pan caliente y a café recién hecho.

El sexto día se atrevió a mirar por la ventana, durante unos breves segundos, y vio que nada había cambiado, la calle estaba en el mismo lugar y la gente paseaba sin prisa por el bulevar.

Esa tarde se decidió a salir, lentamente se incorporó y esperó a que el reloj marcara las seis para salir. El abrigo y su sombrero seguían en la percha, los zapatos estaban sucios pero daba igual. Se calzó lentamente el zapato derecho.

Bajó por las escaleras, rápido casi sin resuello mientras esperaba que nadie pudiera reconocerle. Nadie en absoluto.

Llegó a la calle, abrió el portal y se decidió gritó fuerte tanto que todos le miraron…”Me queda tanto por vivir, que no debo quedarme así”.

-¿Mamá por que grita ese señor, y por qué le falta una pierna? Preguntó un niño mirando insistentemente a su madre, ella sonrió con vergüenza y compromiso a Etien. Él la sonrió como diciendo “no pasa nada”, Ahora ya no le dolía la barriga, sólo el muñon.

Posted by Kenzo Tomochu at 19:46:39 | Permalink | Comments (3)

Saturday, January 24, 2009

Risas al fin

El viejo payaso se sienta en un banco del parque, mientras a su lado un niño juega a correr con su perro, un dálmata llamado “Lunares”. El viejo se sonríe ante la obviedad del nombre, mientras el niño lo llama a gritos. Lunares corre por el parque sin control y sin muchas ganas dejarse atrapar por su dueño.

Un pareja se besa sin reparos debajo de un ciprés, y un funcionario municipal recoge las hojas caídas sin apartar la vista de los dos.

El viejo payaso, desenvuelve un bocadillo de sardinas de un papel de periódico, y apura un poco de vino de un cartón. Su disfraz de clown está raido y sin color, el maquillaje ajado por el tiempo y esa peluca que hace años lucía lustrosa, hoy semeja un viejo estropajo.

El niño, se acerca llorando,¿ Lunares ha desaparecido, puedes ayudarme señor? balbucea entre sollozos. El payaso se incorpora con su mueca más divertida, lo cuál provoca una risa clara en el niño, que ahora no sabe si llorar o si reír.  A lo lejos el payaso ve como Lunares está entretenido como el funcionario en la amorosa pareja.

Se acerca con el niño hasta el grupo y comienza a representar su espectáculo, entre las risas de todos, hasta Lunares asiente con ladridos, las risas del resto. Hoy por un pequeño rato, el viejo payaso olvido lo amargo de su vida, el bocadillo de sardinas y el vino rancio.

Posted by Kenzo Tomochu at 23:51:22 | Permalink | No Comments »

Saturday, January 17, 2009

Mirame y sonríe

Sin tiempo para coger el último avión, sin ganas para perderlo. Así avanzaba por la lenta cola del control de pasaportes, con la tarjeta de embarque en la mano y una simple bolsa colgada del hombro.
 
“Mirame y sonríe”, dice una madre a su pequeño hijo, mientras el niño a duras penas le hace caso. No hace caso al desagradable zumbido de su móvil, lo deja sonar hasta que la otra persona desiste, dice en abstracto ”la otra persona” aunque sabe perfectamente quién es.

Mira la pantalla, quince llamadas perdidas, mientras avanza, sólo diez personas más y ya estará más cerca de Nueva York, aunque quizás debería decir estará más lejos.

Entrega mecánicamente el pasaporte al policia, y espera que después de una rápida revisión se lo devuelva y le permita escapar, huír, alejarse. Pero no es así, el policía le devuelve con una negativa el pasaporte. “No debes marcharte tan rápido”, le dice.

La madre que ahora se sitúa justo detrás con el niño en brazos, la susurra, “date la vuelta, vuelve, quedate”…

Los treinta segundos que ha dejado escapar su subsconciente, lo ha poblado de sugerencias incoherentes, la cola sigue moviendose lenta, todavía entre él y  el policía hay no menos de quince personas…

De repente la mujer que tiene detrás exclama “Mirame y sonríe…”, sin dudarlo sale de la cola, y sin pensarlo dos veces, vuelve a casa, se ducha rápido y se pone el chaqué …la boda debe continuar…

Nadie es capaz de entender que no es justo que ella le haya escogido como testigo de su boda, cuando ayer todavía pasaron la última noche, amandose hasta el amanecer.

Posted by Kenzo Tomochu at 21:04:07 | Permalink | Comments (9)

Friday, January 9, 2009

Soñando

El hombre se sentó en su banco preferido desplegó un periódico como colchón y se tapó con dos cajas de cartón, las previsiones era que la noche sería fría, y los termómetros bajarían durante esas horas de  cero grados. Estaba acostumbrado a la intemperie, había leido en alguna parte que el aire libre curte la piel y la prepara para aguantar mejor las inclemencias, se enroscó debajo del cartón y cayó en un sopor provocado por los dos cartones de vino que como única cena había disfrutado. Y soñó…

Pero no soñó con una vida diferente, él era feliz con la vida que llevaba y no quería cambiar nada. Si acaso extrañaba el calor de una mujer a su lado. Hacia mucho tiempo que no había ni siquiera acariciado un cuerpo de mujer. Esa noche el sueño le llevó a la última vez que Serafín que así se llamaba, había susurrado palabras de amor, había acariciado cada pliegue, cada centimetro de piel y había sentido el deseo sexual satisfecho plenamente.Esa noche disfrutó del recuerdo, tamizado con la lejanía del tiempo pasado, ese tiempo había hecho que idealizara ese momento y a ella. Deseó no despertar, seguir soñando con una noche de amor y pasión.

Esta mañana leí que dos operarios del ayuntamiento habían encontrado a Serafín muerto, el juez que levantó el cadaver anotó sorprendido el rictus sonriente que mostraba su cara.

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Thursday, January 1, 2009

Suficiente

Los pasos avanzan despacio por el camino, frío en el ambiente, barro en los pies, olor a helecho húmedo. Detienes tu paseo por unos instantes, pero tu cabeza continua su deambulear cerebral, no vas a dejar escapar la oportunidad de convertirte en un ser diferente y nuevo, en este cambio de año.

Hoy no tienes ganas de más que dejarte llevar, sonreir a un sol casi desnudo, a una mañana invernal. ¿Qué has hecho mientras no estaba? preguntas al aíre…no te has fijado, todo parece nuevo, te amo, te amo, …

Tu alegría, me hacen desentumecer los huesos, articulaciones, músculos, que incluso creias inexistentes, se revelan, se incorporan, se desperezan…caminas a un ritmo marcial, dejando atrás todo lo inconveniente, todo lo innecesario, lo superfluo…no necesito más gritas al viento…

Suficiente para un día, poco para un nuevo año.

Posted by Kenzo Tomochu at 10:30:16 | Permalink | Comments (1) »