Saturday, January 24, 2009

Risas al fin

El viejo payaso se sienta en un banco del parque, mientras a su lado un niño juega a correr con su perro, un dálmata llamado “Lunares”. El viejo se sonríe ante la obviedad del nombre, mientras el niño lo llama a gritos. Lunares corre por el parque sin control y sin muchas ganas dejarse atrapar por su dueño.

Un pareja se besa sin reparos debajo de un ciprés, y un funcionario municipal recoge las hojas caídas sin apartar la vista de los dos.

El viejo payaso, desenvuelve un bocadillo de sardinas de un papel de periódico, y apura un poco de vino de un cartón. Su disfraz de clown está raido y sin color, el maquillaje ajado por el tiempo y esa peluca que hace años lucía lustrosa, hoy semeja un viejo estropajo.

El niño, se acerca llorando,¿ Lunares ha desaparecido, puedes ayudarme señor? balbucea entre sollozos. El payaso se incorpora con su mueca más divertida, lo cuál provoca una risa clara en el niño, que ahora no sabe si llorar o si reír.  A lo lejos el payaso ve como Lunares está entretenido como el funcionario en la amorosa pareja.

Se acerca con el niño hasta el grupo y comienza a representar su espectáculo, entre las risas de todos, hasta Lunares asiente con ladridos, las risas del resto. Hoy por un pequeño rato, el viejo payaso olvido lo amargo de su vida, el bocadillo de sardinas y el vino rancio.

Posted by Kenzo Tomochu in 23:51:22 | Permalink | No Comments »