Tarde de sabado
Una tarde de sábado en una ciudad lluviosa, una tarde sin nada que hacer, nada más que intentar captar la atención de esa mirada ausente.
No es fácil, y posiblemente esta no sea una manera normal de empezar, pero sólo tienes que cruzar los escasos diez metros que te separan de esa mirada.
Fuera la gente anda deprisa, esquivando los cada vez más gruesos goterones de agua, en una desapacible tarde de sábado.Dentro la gente eterniza los momentos, consumen las bebidas lentamente, y dejan pasar los instantes sin ganas de salir, prisioneros a de la lluvia. Ella no parece consciente de nada.
Te acercas y te sientas en su mesa, tan sencillo y a la vez tan complicado. Levántate y anda moderno Lázaro, acercate a ese conjunto perfecto, de piernas, soledad y mirada, no la dejes escapar, ¿puedes confiar en ti?