Tuesday, April 28, 2009

Un cita fallida

Restaurante a media luz, mujer sentada con vestido discreto pero que deja entrever unos senos de alabastro. Una copa de vino a medio empezar y un jarrón con una flor medio marchita completan el cuadro.

Ni rastro del perfecto caballero,  que se supone debería acompañar a la mujer. La postura de la mujer denota cansancio, incluso el juguetear de sus pies con los zapatos indica que quizás lleva más tiempo sola en la mesa del que ella esperaba. Su mirada melancólica expresa hartazgo, no pensaba que una noche de primavera, ella iba a estar vestida para la ocasión y el perfecto caballero no hubiera hecho todavia su aparición, ya que el reloj marca cuarenta y cinco minutos desde que la bella se sentó, y ella ya llegaba casi diez minutos tarde.

Salimos a la calle, y ahora la visión de la mujer es más desasosegada, desde el cristal y con la luz mortecina, todavía parece más triste la escena, miramos alrededor esperando encontrar a un hombre corriendo sin resuello, sudando, nervioso, desesperado por llegar tarde, enfadado consigo mismo por la impuntualidad. Pero nadie, la calle a estas horas está desierta, apenas un par de viandantes que se recogen ya hacia casa.

Paramos un taxi, la curiosidad nos hace investigar más, queremos llegar hasta el final, nos encaminamos hacia la casa del perfecto caballero de la que curiosamente conocemos la dirección, nos más de quince minutos nos lleva llegar, lo cual no deja de ser extraño, porque descarta que sea un atasco la causa de su inesperada ausencia.

Miramos el barrio y buscando la puerta encontramos su casa, llamamos a la puerta, nadie contesta, pero  tras unos segundos oímos una voz de mujer discutiendo en voz queda con el hombre que suponemos que es el caballero misterioso, agudizando el oído apenas entendemos medias palabras, la queja de la mujer y la súplica del hombre…no necesitamos saber más para intuír que el perfecto caballero es un hombre casado.

Imaginamos la deseperación de la mujer si a la ausencia, le unimos la mentira, no sabemos si contarle la verdad la derrotará más, pero creemos que es necesario. Camino de vuelta encontramos que la mesa está vacia, que la mujer se ha cansado de esperar, pero a lo lejos somos capaces de dibujar todavía su silueta taconeando por la acera, en la lejanía. La alcanzamos sin dificultad y con la tranquilidad que podemos le contamos la historia, ella lejos de sorprenderse, nos sonríe con pena, y nos indica con pocas palabras que ya lo sabía, o al menos lo intuía. No tenemos más que aportar en este cuadro costumbrista, con lo que nos retiramos en silencio de la escena, mientras que a lo lejos una mujer con un vestido discreto camina descalza por una acera mojada.

Posted by Kenzo Tomochu at 08:10:54 | Permalink | No Comments »

Saturday, April 25, 2009

Lentamente

Recogió sus enseres, se levantó del banco del parque y se encaminó a ninguna parte. La cojera se acentúa los días húmedos, perdiendo el equilibrio que necesita. La chaqueta azul que le queda grande, los pantalones raídos y una bufanda por toda pertenencia textil.

Barba rala, mirada azul mar y nariz aguileña, a sus sesenta y pocos años el cuerpo empieza a funcionar un poco peor. Era feliz y lo tenía todo, pero hace tanto tiempo que ya no lo recuerda.

Lentamente sigue caminando, paseando sin prisas, sin tener ningún proposito en su mente, sin tener que esperar nada, sin ninguna decepción en la mirada.

Posted by Kenzo Tomochu at 08:28:51 | Permalink | No Comments »

Monday, April 20, 2009

40…

Hoy aprovechando que cumplo 40, voy siemplemente a dejar una canción que siempre me ha encantado, en la voz de una mujer que siempre me ha fascinando… besos y abrazos
Posted by Kenzo Tomochu at 00:56:48 | Permalink | Comments (2)

Wednesday, April 15, 2009

Esperando el momento perfecto…

Era tarde, y se sentó a esperar. Miró el reloj y apuró con fruicción las últimas gotas de líquido que quedaban en el vaso mientras él  tardaba en llegar. Se sorprendió a si misma pensando como sería un momento como este, si  pudiera recrear la perfección, sí todo fuera ideal, un momento perfecto.

El llegó y la besó en los labios con un beso cálido, se sentó a su lado y preguntó ¿En que piensas? …Ella, le miró con un mohín y replicó entre sonrisas “En un momento como este, calla y no hables, disfrutemos” mientras terminaba la frase con otro beso de vuelta.

Posted by Kenzo Tomochu at 19:59:05 | Permalink | Comments (2)

Monday, April 6, 2009

Forever young

Si tuvieras que expresar en dos palabras, la sensación de abandono que ahora te invade, sí una caricia huerfana te dejara un escaso margen de maniobra para demostrar tu amor, ¿Lo mostrarías?

Claro que no te estoy pidiendo que me des nada de ti, aunque sigo esperando. Piel tostada por el sol de abril, labios cortados por el viento primaveral y miradas huidizas bajo unas nubes que presagian lluvia.

Tomar el camino recto sería una bendición, pero a veces por las noches ese camino se muestra quebrado, te quedas esperando en la oscuridad, las luces de neón a veces te persiguen y te llevan a una vida nocturna, que te aburre pero que se hace necesaria.

Cansada de esperar que las cosas pasen por si sola, terminas el refresco, sorbiendo con anhelo por la pajita, dejando a los hielos huerfanos de líquido. No sabes si seguir esperando o levantarte y marcharte.

Quizás es mejor que él no aparezca, aunque ahora preferirías que estuviera aquí. La música se aleja y te deja sola, esperando que un mundo agrio y egoista te deje en paz por una tarde más

Posted by Kenzo Tomochu at 22:56:22 | Permalink | Comments (1) »

Wednesday, April 1, 2009

Amado mio

Toda la tarde con la mirada perdida, recordando, recordándole, o mejor intentando olvidarle, intentando  comenzar un libro y terminar una cerveza.

Después de un rato, o lo que me pareció un rato, pero que a mi reloj le supusieron dos horas, me doy cuenta que fuera llueve y la gente corre. Por esa tonta asociación de ideas, comienzo a recordar las tardes que salía a correr por el campo y Paul me esperaba en casa leyendo siempre el mismo libro, el libro que ahora he intentando comenzar a leer yo.

No sé si espero encontrar las respuestas en este libro, no sé todavía porqué se marchó…

Me gustaría que la lluvía parara y poder marcharme, no me gusta esta cafetería, no me gusta sentirme pez en pecera, cristaleras carceleras, sentimiento de ahogo y mi cabeza da vueltas, Paul, el libro…

No me gustaria hablar con nadie en una temporada…

Posted by Kenzo Tomochu at 10:19:47 | Permalink | Comments (4)