El: si me escucharas, si no siempre antepusieras tu razón a mis anhelos, sabrías que pido perdón por no pedir libertad, tregua y paz..a pesar de todo, lo demás es perfecto.
Buenas noches, un beso
Se quedó inmovil mirándola, viendo como las aletillas de la nariz se movían con cada respiración, era preciosa. Ella se desperezó con los ojos cerrados y se abrazó inconscientemente al cuerpo de él.
Fuera el día estaba empezando, las calles olían todavía a sábado noche mientras los barrenderos empezaban a adecentar la avenida.
El olor del café y las tostadas recién hechas llenaban la cocina, los dos repartiéndose “Politiken” por secciones, leyendo entre medias frases, mezclando mermelada con besos.
Al mediodía, salieron a navegar, el viejo velero de madera todavía se defendía en mar abierto. El día hacía que el mar estuviera tranquilo, y los dos se comportaban como dos niños emocionados. Tumbados al sol, esperando que el domingo se fuera acabando, abrazados y desnudos en proa.
Llegaron a puerto cuando el reloj marcaba las siete, cenaron un polsen a medias y dos naranjas. El día se terminaba y ambos se dieron cuenta que apenas habían cruzado un par de palabras, que no les había hecho falta hablar. Cuando llegaron, él se durmió agotado, ella se quedó mirándole inmovil, intentó no moverse mientras ponía en hora el despertador para un lunes que les separaría a ambos.
El: si me escucharas, si no siempre antepusieras tu razón a mis anhelos, sabrías que pido perdón por no pedir libertad, tregua y paz..a pesar de todo, lo demás es perfecto.
El verano llegaba por fin a la casa, las madreselvas trepaban por la pared norte, tiñéndola de flores blancas, las flores del amor eterno.
Tú en la cocina, añadiendo unas gotas de aceite a la sopa. Yo arriba, pero deseando bajar los peldaños de dos en dos.
Fuera Habbort, esperando que ambos salgamos a pasear con él al atardecer, correr por la playa, mientras las gaviotas escudriñan entre las algas muertas.
Luego los tres volveremos por el camino, Habbort correteando entre nuestras piernas, tú y yo abrazados caminando lento, disfrutando del paseo.
Por la noche haremos el amor, los días pasan despacio, sin prisas, las vacaciones son así, mientras todas las mañanas empiecen con un beso como hoy por la mañana, no hay que preocuparse.
El: Si pudiera borrar las palabras dichas y escuchadas, pero no es así, no siento haberlas dicho, siento a lo mejor que tú las escucharas, que el escucharlas te llevara a sentir esa animaversión hacia mi, o hacia mis sentimientos.
Ahora sé que no debo ni puedo pedir perdón…¿qué me queda? qué sin decir nada, te des cuenta que una vez, hace ya algún tiempo, no hacía falta pedir perdón, porque no había ningún motivo.
Ella: Entonces me queda lamentar que hace algún tiempo no me conocieras.
(Escrito en la voz de Ella por GME)