Un beso…
El olor subía por la escalera, olor a sopa fría de tomate con albahaca.
El verano llegaba por fin a la casa, las madreselvas trepaban por la pared norte, tiñéndola de flores blancas, las flores del amor eterno.
Tú en la cocina, añadiendo unas gotas de aceite a la sopa. Yo arriba, pero deseando bajar los peldaños de dos en dos.
Fuera Habbort, esperando que ambos salgamos a pasear con él al atardecer, correr por la playa, mientras las gaviotas escudriñan entre las algas muertas.
Luego los tres volveremos por el camino, Habbort correteando entre nuestras piernas, tú y yo abrazados caminando lento, disfrutando del paseo.
Por la noche haremos el amor, los días pasan despacio, sin prisas, las vacaciones son así, mientras todas las mañanas empiecen con un beso como hoy por la mañana, no hay que preocuparse.