Lloverá durante meses
La distancia que separa un “adiós”, de un “hasta pronto” es la misma distancia de apenas centimetros, los mismo que separan un beso en la mejilla de un beso en los labios.
La mañana había amanecido lluviosa y ambos parados en un semáforo. Ella no se marchó por la única razón que llovía. Abrir la puerta era la elección más fácil, dejarle también, pero llovía. El la miró con la pena infinita de quien sabe que no la volverá a ver. Ella miraba como el disco rojo dejaba su lugar al un disco verde. El coche avanzó hacia ninguna parte, mientras siga lloviendo todavía ella se quedará en el coche. Es una ventaja que en este país pueda llover durante meses enteros, pensó él, divertido por este tonto pensamiento mientras su mundo se derrumbaba dentro de un pequeño utilitario.