Saturday, November 24, 2007

La chica que pegaba las palabras


Ana era una chica que pegaba las palabras al escribir los mensajes desde su ordenador, y esta curiosa característica pensaba ella se debía a que un odio irracional a los espacios la invadía. El último mensaje que escribió decía tal como sigue "meencantairacenarotranochetellamareyoosinotu". Cada vez sus conversaciones eran más cripticas que sus amigos y familiares preferian llamarla por teléfono a mantener un diálogo a través del chat del hotmail.

Un día leyó en un viejo manual de psicología que existía una enfermedad llamada Agorafobia, que era un miedo cerval a los espacios abiertos. Respiró hondo y contenta al fin de descubrir que podría alguna variante de nuevo cuño de la Agorafobia, algo asi como la e-Agorafobia. Cerró rápidamente una cita con el psiquiatra argentino que había conocido en una fiesta, y estuvo siendo tratada por él durante dos años. El insigne doctor que atendía al nombre de Hugo Volfini comenzó con una terapía retro-aspirativa, que consistía en volver a las tareas que Ana había dejado olvidadas en preescolar.
 
Empezó escribiendo palitos, y luegos las vocales sin salirse de los cuadritos, para seguir con los cuadernos Rubio. El doctor le prohibió usar el ordenador. Después de dos meses era capaz de escribir a mano perfectamente y con sus espacios correspondientes "Mi mamá me mima" y "Mi papá fuma en pipa". Al final del segundo año, una tarde de verano, asombrada por su propio progreso, al ser capaz de copiar con letra caligráfica perfecta los dos volumenes del Quijote con los respectivos 378.340 espacios, se atrevió a pedirle al doctor Volpini que le permitiera volver a usar el ordenador. El doctor, serio se levantó mientras se dirigía hacia la biblioteca comenzó a hablar con su acento porteño "Querida, sabia que este día llegaría algún día, ahora estás casi curada, solo tenes que aplicar al pie de la letra lo manifestado en el libro que te voy a entregar, abrilo al llegar a casa por la página 24".

Ana cogió el autobús con la felicidad de quien se encuentra casi en el proceso final de curación después de tan largo período. Se preparó una taza de cacao caliente y sentada en su sofá se dispuso a leer el libro que le había entregado el insigne doctor, que se títulaba "Manual de instrucciones del IBM laptop T-42", enseguida encontró la página 24 que estaba dispuesta a leer con avidez, cuyo título comenzaba por "Uso de la tecla Space".

(Gracias a Ana, por haber inspirado esta absurda historia, una noche de conversación por hotmail. Besos guapa)
Posted by Kenzo Tomochu at 04:34:18 | Permanent Link | Comments (0) |
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