Por favor no disparen sobre el pianista...
Mira, si me vas a volver a enviar un email como el que me has enviado, mejor olvidalo. Crees que le puedes enviar a mi, ese que todavia está loco por ti, este mensaje "Me caso, espero que estés bien, yo en una nube..." y así unas treinta líneas más...estás más loca y eres más insensible de lo que creía recordar.
Lo he leido dos veces e incluso se lo he dejado leer a mi secretaria, al portero de mi casa y a un señor con bufanda amarila que pasaba por la calle, todos lo han catalogado de crueldad extrema conmigo, una crueldad sin sentido y parece que dedicada a castigar las infidelidades y malos ratos que jalonaron nuestra relación.
Pareces rencorosa, y que sepas que he llorado desde que recibí el email hasta ahora mismo. Yo que confiaba que volvieras conmigo otra vez, que me llamaras a tu lado y que volvieramos a tener esa mágica relación de antaño.
Ahora estoy escribiéndote este mail de contestación y mientras sorbo mis lágrimas y recuerdo tu sonrisa, mi mujer me pregunta que me pasa, "Nada problemas en la oficina", le contesto. Creo que ahora sí que no tiene sentido que le hable de ti, ya que te vas a casar. Pero que sepas que si no te hubieras casado, seguro que le hubiera contado a mi mujer lo nuestro, o por lo menos seguro que lo hubiera pensado con detenimiento. Confío en que no esperes regalo de mi parte.
(Gracias a Marlene Iben por inspirar esta absurda historia, enhorabuena por su futura boda, y todos mis insensibles recuerdos para su ex.)

