Luna la florista
Todas las mañanas paso por delante de su floristería, esperando que se fije en mi. Ella es pelirroja y se llama Luna. Lo averigué porque una señora la llamó así el último día que entré a comprar una rosa.
Y es que todas las semanas entro y compro una rosa, solo como un pretexto para poder mirarla y hablar con ella. Luna la escoge con dulzura y la envuelve en un celofán trasparente. Siempre me despide con las mismas palabras, "espero que le guste, y hasta la próxima rosa".
No sé en que rosa, me atreveré a hablar con ella, en que rosa le diré que todas las rosas que he comprado son un pobre excusa para seguir viendola. La miraré a la cara y la diré que la quiero...

