Saturno mon amour
¿Listo para perder la mañana? preguntó ella, mientras Thelonius Monk sonaba en el CD del coche. Mientras se agacha para meter la caratula en la guantera, deja ver, a proposito piensa él, un tatuaje en su muslo. Avanzan por una carretera infinita, y él recuerda la última vez que la acarició, entonces ella no tenía ningún tatuaje, y él todavía estaba casado.
Pasaron de largo la primera salida y ella se dió cuenta y se lo hizo saber con un pequeño grito, pero él no tenía pensado parar, al menos hasta que se acabara la gasolina y a ella no parecía importarle. Durante un rato ambos estuvieron callados, mientras los árboles bordeaban la carretera provincial, ella cerró los ojos y dormitó.
El recordó cuando eran felices, eran la pareja ideal, sin embargo siempre escondidos, siempre amantes y siempre furtivos. Pero él como Saturno estaba prisionero de un anillo, ahora ya hacía más de un año que se había divorciado y había vuelto a por ella.
La volvió a mirar y lamentó el tiempo que había perdido, ella dormía tranquila, mientras el coche se perdía en la carretera y él apuraba un cigarrillo con la ventana abierta.

