Los hombres no saben besar
Afirmas de forma categórica mientras saboreas una copa de tinto, "nunca he conocido un hombre que me supiera besar bien". Me gustaria demostrarte que esa afirmación es gratuita, pero no sé si me atreveré. Posiblemente tengas razón, y yo no sea una excepción, porque sí te besara ahora mismo, el estado de nervios en el que me encuentro, me haría parecer un tonto tembloroso, ¿Eres capaz de imaginar lo que deseo besarte?.
El camarero trae el segundo plato, y el ruido de los platos, los cubiertos, la gente hablando, gritando, hace dificil mantener una conversación normal. Sonríes y me preguntas "¿Y tú, consideras que besas bien?", ahora el reto ya está planteado, paro durante dos o tres segundos, y respondo "Eso siempre debe decirlo la otra persona", y el balón cambia de lado.
Los dos podemos jugar el resto de la noche a este juego de doble sentidos y terceras intenciones, pero hoy y no sé si porque es martes, porque yo he escogido este restaurante ruidoso o porque no puedo soportar más tiempo sin tomar la iniciativa, creo que te besaré, no poder salvar a todo el género masculino de tu afirmación injusta, ni siquiera pienso ser capaz de lograr un beso matrícula de honor, pero al menos habré satisfecho uno de mis deseos más buscados.
Te levantas y vas hacia el cuarto de baño, cuando vuelvas sin darte tiempo, acercaré mi cara y te besaré de improviso, si darte tiempo a reaccionar, sólo porque hoy es martes y me muero de ganas. Los minutos pasan lentamente, muy lentamente.
Adivino verte, y ya estás a mi lado "Mira quién me he encontrado en la puerta del cuarto de baño, a Alex", y Alex su eterno ex-novio, sin dar tiempo a nada se sienta en la mesa y se sirve un vaso de vino. Al menos me consuelo sabiendo que éste inoportuno aguafiestas, es uno de que no sabe besar.

