Sunday, November 29, 2009

Un hechizo roto

El hechizo apenas duró una decada, durante todo ese tiempo el principe permaneció al lado de su amada, aunque ella se mantenía sumida en un profundo sueño.

El reino y sus habitantes comenzaron a olvidar al principe a finales del segundo otoño, mientras él y su amante dormida por el hechizo de la malvada bruja, seguían una vida estancada en la torre del castillo.

En la primavera del cuarto año del hechizo, Gastón el herrero propuso acabar con el desgobierno que según él asolaba al reino, él y otros miembros del gremio de artesanos propusieron al resto del pueblo crear un gobierno estable por elección popular. El principe se asomó por la ventana el día que la gente salió a la calle promulgando la desaparición de la monarquia, pero ni un atisbo de pena cruzó por sus ojos vacios ya de cualquier emoción.

En las navidades del sexto año, el gobernador de la ciudad le pidió al principe que abandonara la torre , lugar que se había convertido en el último reducto de la extinta monarquia. El principe y un puñado de leales acomodaron a la bella dormida en un carro y se internaron en el bosque.

Estos seis años no habían menguado la sinpar belleza de la doncella, pero el principe, ataño un hermoso joven se había convertido en un envejecido y cansado hombre desprovisto ya de la galanura de su apagada realeza. Al tiempo los leales abandonaron a la pareja en la modesta casa del interior del bosque.

Los días pasaban lentos, el campesino antes conocido como “el principe” dedicaba todas las noches a cepillar el hermoso cabello de su amada y relatarle historias de amor, que esperaba que aún en su infinito sopor ella fuera capaz de oír. Las mañanas sin embargo las pasaba solo en lo alto de una montaña, recordando los días en que ambos eran felices. Ni siquiera recordaba ya la razón porque un maldito día la bruja hechizo a la princesa.

Del séptimo al noveno año, no ocurrió nada reseñable en la vida del campesino, salvo que agotó los pocos ahorros que todavía le quedaban en un vestido para el día que ella se despertara.

En la primavera del décimo año, la dormida princesa despertó, como era mitad de mañana y el campesino estaba como todas las otras mañanas en lo alto de la montaña, ella débil de piernas por la prolongada estancia en la cama, se arrastro hasta la percha donde colgaba el hermoso vestido, sin entender donde estaba y recordando el antiguo hechizo, supuso que su estancia en esa humilde cabaña seguía siendo parte del hechizo.

Se puso el vestido y se sento en la cama, mientras apuraba un plato de comida, habrienta como estaba por los diez años sin comer. Al llegar el antiguo principe, la sorprendió peinando su pelo, frente al espejo. Se acercó por la espalda y durante unos segundos pudo comprobar en el espejo los estragos del tiempo en su rostro, mientras ella seguía manteniendo la belleza y lozanía de años atras. Tanto tiempo velando a su amor, había descuidado su propia apariencia.

Ella le vió venir y reconoció al principe al instante, aunque más viejo, era imposible para ella no conocer al amor de su vida. Se levantó y le abrazó, besandolo durante una pequeña eternidad, mucho más pequeña que la que les había separado, pero infinitamente más feliz. Ahora eran simplemente dos enamorados, en un pequeño rincón del mundo, donde nadie podría nunca más hacerles daño.

Posted by Kenzo Tomochu in 23:56:25 | Permalink | Comments (5)

Monday, November 23, 2009

al otro lado del sofá

Me siento al otro lado del sofá, apenas a dos centimetros de tu piel desnuda, pero a una vida de recuerdos. Si existiera alguna manera de romper esos dos centimetros, te estaría besando ahora mismo. Mirando la televisión, ambos enterramos nuestras últimas esperanzas. Tres anuncios prenavideños, una pegadiza melodía y las lágrimas afloran en nuestros ojos.

Durante unos segundos parecía posible, romper con la rutina, volver al pasado… mis ojos recorren tu cara ausente, me fijo en tu pelo, cómo te intenta esconder, como escapa tu cara de mi escrutinio.

Me levanto y vuelvo con dos copas de vino, sin hablar, sin contestar a tu curiosidad, simplemente bebo a sorbos, sin respirar, de repente me acompañas y una gota resbala por tu pierna.

Un designio del destino, el estallido que ambos necesitabamos, esa gota resbala hasta tu tobillo desnudo y te empiezo a besar, mientras en la televisión se oyen unos aplausos enlatados.

P.S: Perdón por la involuntaria ausencia…

Posted by Kenzo Tomochu in 00:56:58 | Permalink | No Comments »

Friday, October 30, 2009

El coraje no siempre ruge…

“Marcos Santallana, ilustre prócer de esta noble villa, ha fallecido a la edad de setenta años, legando todas propiedades a Laura Comas, vecina de esta localidad, y amante amancebada del Sr. Santallana durante los últimos veinte años, fuentes contrastadas citaron a este periódico que era muy posible que el hijo de quince años de Laura Comas, Alfonso, fuera hijo de ambos…”

Alfonso, releía ese recorte de periódico amarillento de vez en cuando, su madre le había dicho que ese pedazo de papel le recordaría siempre de donde venía y quien era. Ahora treinta años más tarde la mitad del pueblo era suyo y la otra mitad trabajaba para él.

Cuando en el pueblo se oyó la noticia de que Juan Lepewosky volvía, supusimos que volvía para reclamar sus tierras, todo el mundo se sintió con derecho a opinar.

Nunca antes alguna causa habia concitado tanta expectación entre nosotros,en un primer momento ya hubo partidarios de su hermanastra, Malena.

Ella era del pueblo, él se había marchado siendo un niño, ella siempre había ayudado a todos, ella no tenía ese apellido impronunciable, él nunca se había casado, ella ya tenía dos hijos, en fin había muchas diferencias entre ambos…

Malena se miró en el espejo, todavía era guapa, se sentía mujer, la vuelta de Juan le había dado la vida de nuevo, volvería a pelear, volvería a ser la muchacha luchadora de su juventud, buscó en el armario algún vestido que le quitará el aspecto austero con el que se castigaba desde hacía más tiempo del que recordaba…ella se había casado muy joven, quizás demasiado, su marido Alfonso Santallana, un buen partido, como habia dicho su madre, era mayor cuando se casaron, él casi le doblaba la edad…bajó un poco la mirada hasta encontrase con una foto suya de niña, en brazos de su madre, la segunda mujer de Juan Lepewosky padre…

…pero Malena nunca conoció a su padre, cuando su madre conoció a Lepewosky padre ella tenía cuatro años, y su hermanastro Juan era dos años mayor que ella. En cuanto murió Lepewosky, los parientes de Juan se lo llevaron para darle una educación acorde con la posición de la familia Lepewosky, dueña de grandes fábricas en el norte.

Los Lepewosky siempre repudiaron la decisión de casarse con una desconocida que además tenía una hija pequeña. En fin que cuando Juan padre murió, la familia se llevó a Juan hijo que ya era un chico de catorce años, al norte, a la cuna de la familia. Nunca le volvió a ver,¿cuanto tiempo habia pasado?, casi treinta años, y ella se volvía a ver como la niña de entonces…

Esa tarde estaba invitada a la reunión social en casa de la señora de Aguirre , cuatro damas de la alta sociedad de la región, pastas, té, algo de anís y sólo un tema de conversación : Juan Lepewosky y su vuelta.

La señora Aguirre comenzó con su tono cansíno a opinar:

“Malena, tu madre era la albacea, y tu eres la heredera legal, los Lepewosky renunciaron a las tierras al llevarse al hijo, las tierras son tuyas, nada podrá hacer aunque vuelva con mil abogados…”

Malena, sonría entre sorbos de te, las tierras, que poco le importaban las tierras…sus recuerdos, esa noche hace treinta años, Juan y ella, ella y Juan, y una promesa, “Malena, me voy, pero te prometo que algún día volveré por ti…”

…las tierras ¿a quién le importaban las tierras?….

Posted by Kenzo Tomochu in 14:42:22 | Permalink | No Comments »

Thursday, October 22, 2009

Mi amigo…

(escrito por GME, hoy es su cumpleaños….felicidades!!! un beso)

Mi amigo es uno de esos principes sin reino que corren por ahí esperando que los beses para transformarse en sapo. Lo entiende todo al revés y por eso me gusta tanto. La gente que piensa que lo entiende todo a derechas hace las cosas a izquierdas , y eso, viniendo de una zurda, lo dice todo. Me mira y se cree que no le veo. Imagina que me evaporaré si me toca y que, si no lo hace, se va a evaporar él. Me tiene en un pedestal tan alto que no sabe cómo subierse. Piensa que mis labios son la puerta del paraiso, pero no sabe que estan envenenados. Yo soy tan cobarde que, por no perderle, no se lo digo. Finjo que no le veo y que si, que me voy a evaporar.

Mi amigo es uno de esos principes que harian bien manteniendose alejados de los cuentos y de las princesas que los habitan. no sabe que es el principe azul quien tiene que besar a la bella durmiente para que despierte de su sueño eterno, pero eso es porque mi amigo ignora que todos los cuentos son mentiras, aunque no todas las mentiras son cuentos. Los principes no son azules y las durmientes, aunque sean bellas, nunca despiertan de su sueño. Es el mejor amigo qu enunca he tenido y , si algún día me tropiezo con Merlín, le daré las gracias por haberlo cruzado en mi camino

Posted by Kenzo Tomochu in 07:48:25 | Permalink | Comments (5)

Sunday, October 18, 2009

Todavia la quería

El tacto de sus manos me recordó mi pasado, manos suaves de franca complicidad. Después de saludarnos con un apretón, se sentó a mi lado.

No hablamos en un rato, quizás por timidez, quizás por cobardía, los dos estuvimos mirando la pared blanca y el cartel  que indicaba silencio. Por una torpeza de la recepcionista del hospital, ambos estabamos aqui, pero quizás la torpeza fuera de Anne no haber borrado mi teléfono de su agenda, por haber mantenido mi teléfono como contacto en caso de emergencias.

En cualquier caso, allí estabamos sus dos maridos, yo con el prefijo de ex delante y Claus como vigente titular de la plaza. El pronóstico era estable dentro de la gravedad, el coche había chocado de frente contra un camión que había perdido el control.

En las tres horas que habían pasado, había llamado a Claus, había repasado varias veces la última vez que hablé con ella, pensando ahora  sí de verdad, si esa sería la última vez.  Ahora que ella había salido del peligro, mi presencia en el hospital era innecesaria, me despedí de Claus y deseé lo mejor para ambos. 

Fuera llovía,  siempre llueve en Copenhagen cuando las cosas tienden a irme mal. Conté las monedas del bolsillo, tenía coronas suficientes para un café en el seven eleven de Torvegade.

Me senté en el banco de al lado del canal asustado por descubrir que todavía la quería.

Posted by Kenzo Tomochu in 10:38:46 | Permalink | No Comments »

Tuesday, October 13, 2009

descubrete…

El pelo despeinado, barba rala, ropa desmadejada, sentado en un noray del puerto, esperando su destino, tras la última silueta de un barco que se aparece tras el horizonte.

Nadie se conforma con su destino, quizás él si, quizás él no espera nada más que encontrar la razón por la que vive desde hace años.

Si descubre que ese barco no atracará en el puerto caerá en la profunda desesperación, pero eso es algo que sólo sabrá dentro de aproximadamente un hora.

Mientras tanto, todavía puede creer en algo, todavía tiene algo de confianza en si mismo. Si fuera capaz de levantarse ahora, henchido de esperanza como está ahora mismo. Si fuera hacia el futuro, si pudiera, pero esa pequeña ventana a la esperanza, se cerrará en poco tiempo…gritale, dile que se levante, que se vaya…

Posted by Kenzo Tomochu in 21:48:57 | Permalink | No Comments »

Monday, October 5, 2009

Rompesueños

El día amaneció lluvioso, y el olor a hierba mojada se mezclaba con su perfume, tan cerca como estabamos los dos. Nos quedamos debajo del paraguas sin movernos, por no mojarnos, sin hablar por no discutir, los dos con todos los músculos de la cara demostrando la tensión que ambos sentiamos al volvernos a encontrar.

Es curioso que dos personas que no pueden convivir en el mismo país, se encuentren confinados en los límites de un paraguas, atrapados por la lluvia incesante. Hubo un tiempo que la deseaba desde la salida del sol hasta que ambos caíamos rendidos al anochecer, exhaustos de tanta felicidad.

Pero como pasa en la realidad, la vida nos sobrepasó a ambos, y después de un tiempo nuestra relación se rompió y todo se tornó reproches, discusiones y noche sin dormir.

Hoy estamos los dos esperando bajo el mismo paraguas, a que un amable alemán cincuentón que quiere comprarnos nuestra casa, aparezca, es lo último que nos une, el último sueño que tuvimos los dos,
una casa en el campo, dónde disfrutar de nuestra vejez que nunca llegará en plural a nuestras vidas.

Hace ya un rato que deseo que este alemán no aparezca, y poder volver a tener una excusa para estar otra vez con ella.

Posted by Kenzo Tomochu in 22:32:26 | Permalink | No Comments »

Thursday, September 24, 2009

Un mujer desnuda y en lo oscuro

Cuando recuerdas mentalmente las líneas de gran poeta recientemente muerto, un escalofrío te recorre la espina dorsal, mientras la miras, el humo de cigarrillo crea una fina neblina entre tu y ella, haciéndote un poco más invisible a sus ojos, y permitiéndote casi espiarla sin el pudor de lo obvio.

“Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
de modo que si sobreviene
un apagón o un desconsuelo
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda”

El breve lapso de tiempo que ha transcurrido, entre tu mirada y su sonrisa te hace pensar que posiblemente le gusta ser observada, que necesita ser observada por ti, mientras el cigarrillo se muere en tus manos, sin que apenas te des cuenta

“entonces las paredes se acuarelan
el cielo raso se convierte en cielo
las telarañas vibran en su ángulo
los almanaques dominguean
y los ojos felices y felinos
miran y no se cansan de mirar”

Parece inminente el encuentro, y te sonries por dentro, y ella se acerca lentamente, tan lentamente que puedes saborear instintivamente el momento que acabará por llegar. La deseas sin conocerla, que es como nace el deseo puro, y crees que todos los músculos de tu cuerpo le demuestran tus ganas y urgencia.

“una mujer desnuda y en lo oscuro
una mujer querida o a querer
exorcisa por una vez la muerte”

La mujer te mira a menos de diez centimetros de distancia, sintiendo el vapor que sale de las aletas de su nariz, crees que es el momento, pero ella se adelanta y acaricia tu cuello con un beso, un beso profundo, un beso que eriza los pelos de tu nuca, y que te hace sentir vivo de nuevo, con la prisa del deseo ambos comenzais una danza desordenada de caricias y besos, y antes de que te des cuente, su vestido ha caido, y la completas en su infinita desnudez, y una vez más las palabras de Benedetti, te inundan la cabeza, jugando a abrazar la imagen desnuda de ella.

Posted by Kenzo Tomochu in 19:37:04 | Permalink | Comments (1) »

Thursday, September 17, 2009

La mañana siguiente

Levantarse al alba, con los primeros rayos del sol golpeando la cara,no es del todo una agradable sensación, te despiertas en la cubierta del barco, y apenas recuerdas la noche anterior. La resaca convertida en pequeños y molestos alfileres está taladrando tu hoy maltrecho cerebro.

Para solucionar ese malestar, te desnudas y te tiras al azul mar Egeo, esperas que al sumergirte en el agua te termines de desperezar, y nadas, nadas hasta que los brazos te empiezan a doler, te dejas llevar por la corriente y te alejas del barco, lo suficiente para poder contemplar su silueta enmarcada en la bahía donde fondeasteis anoche.

Hoy el mar y el viento parece que darán un poco de tregua a la tripulación, que presumes tan cansada y poco lúcida como te encuentras tú mismo ahora.

Te encantaría quedarte un rato más disfrutando de esta calma, pero sabes que estos momentos de paz son efímeros y cuando se alargan se terminan estropeando. Nadas de vuelta hacia el barco, y te colocas encima el traje de baño y la camiseta que todavía huelen a la noche pasada.

Cuando desciendes por la escalera hacia el interior del barco, te sorprende descubrir que no es tu barco, es un modelo identico, pero no es el barco que habéis alquilado para las vacaciones. Estás a punto de preocuparte, cuando desde uno de los camarotes que tiene la puerta abierta, una mujer tumbada en la cama te sonrie con complicidad, como si os conocierais, y te hace gestos para que entres en el camarote.

Piensas que quizas la noche no estuvo tan mal, pero te preocupa que van a pensar tus amigos cuando se den cuenta que has desertado, crees que involuntariamente, del barco, pero aparcas esa preocupación hasta saber que va a pasar en los próximos minutos en este camarote y con esta mujer que ahora te comienza a besar.

Posted by Kenzo Tomochu in 12:56:25 | Permalink | No Comments »

Sunday, September 13, 2009

¿Insomnio?

Por las noches Jan no duerme, nunca ha dormido, aprovecha su insomnio para escribir, se sienta delante de una hoja en blanco y sin pensar rellenar la cuartilla hasta que sale el sol. No piensa lo que escribe, deja volar su imaginación, escritura automática, la llaman.

A veces se sorprende por la coherencia invisible de las frases construidas al azar, aunque por lo general la sucesión anarquica de palabras no sigue ningún patrón que pueda ser entendido. Esta noche es una de esas gratas excepciones.

Mientras se ducha para ir a su trabajo, medita bajo el chorro fino de agua fría, ¿Por qué ha escrito, el último parrafo? ¿qué sentido tiene haberlo escrito, si siempre ha estado solo? ¿quién es ella?.

Se viste lentamente, calzoncillo, camisa, calcetín, pantalón,zapatos, corbata, chaqueta, mira de soslayo otra vez la cuartilla escrita anoche. Vuelve a reparar en la última frase, “Mirándote como ahora, descubro en tu mirada una serenidad que asusta, mujer quedate parada, inmovil, desnuda en el umbral de la puerta, mientras te retrato con palabras”.

Sale por la puerta preocupado, tan preocupado que no es capaz de reparar en la hermosa mujer que duerme plácidamente en la cama.

Posted by Kenzo Tomochu in 17:59:03 | Permalink | No Comments »